
UGT rechaza
cualquier medida que suponga una reducción de la
cuantía media de las pensiones y un
endurecimiento en las condiciones para acceder a
esta prestación. En este sentido, no comparte
medidas como ampliar la edad legal de
jubilación, ni el periodo de cálculo de las
pensiones, ni que se eleve el número mínimo de
años para tener derecho a la misma. El sindicato
confía en que el Parlamento no admita ninguna
medida que suponga una merma en la protección
social y afirma que el debate sobre la reforma
del Sistema de Seguridad Social no debe
orientarse en este sentido, sino en la búsqueda
de nuevas fuentes de financiación del Sistema,
como puede ser los Presupuestos Generales del
Estado.
UGT considera que el
debate sobre la reforma del Sistema de Seguridad
Social debe plantearse en el Parlamento y en la
Comisión del Pacto de Toledo, del que los
sindicatos formamos parte.
No obstante, UGT
reitera que el debate no debe girar siempre
sobre cómo reducir el gasto, lo que implica
recortes, sino en cómo aumentar los ingresos,
apostando por un Sistema que camine hacia
una mayor cohesión social.
Para el sindicato retrasar la edad de jubilación
de los 65 a los 67 años:
1. Conllevaría,
en realidad, una reducción adicional de las
pensiones para aquellos asegurados que no puedan
seguir trabajando a partir de una cierta edad,
que generalmente son los peor situados en el
mercado de trabajo.
2. La
propuesta, choca con una realidad social que la
desautoriza, por lo que entendemos que el camino
adecuado es el que lleva a seguir fomentando la
prolongación voluntaria de la vida laboral y
buscar otros mecanismos para incentivar que la
edad media de jubilación (en España se sitúa en
63 años y 10 meses), se acerque más a los 65
años de edad, como por ejemplo, mediante:
Ampliar el periodo de cálculo de la pensión de
15 a 25 años:
1) La garantía
de la sostenibilidad del sistema de pensiones se
puede garantizar de varias maneras, pero la que
rechazamos frontalmente es que ésta se pretenda
hacer empobreciendo a los futuros pensionistas
haciéndoles trabajar más años para cobrar una
pensión menor, ya que a la vista de las cuantías
medias de las pensiones que hoy tiene España,
nadie puede argumentar de que éstas sean
generosas.
2) Ampliar en
10 años más el periodo de cálculo supondría
reducir la pensión media, haciendo recaer sobre
los pensionistas futuros el grueso del coste de
los ajustes.
3) Lamentamos
que se quiera utilizar la Seguridad Social para
reducir el déficit público. Pretender reducir el
gasto en pensiones 4 puntos del PIB, significa
alejarnos más de Europa (si, anteriormente, la
diferencia con respecto a Europa en gasto en
pensiones era de 3 puntos del PIB, la diferencia
se elevaría a 7 puntos si se ampliará en 10 años
el periodo de cálculo)
4) Lamentamos,
asimismo, que el objetivo principal se sitúe en
la reducción del gasto en pensiones, lo que
puede condicionar las conclusiones del Pacto de
Toledo, desdibujar el modelo social que
pretendemos y, sobre todo, se ignore los grandes
problemas de desprotección social actualmente
existentes y a los colectivos a los que estas
medidas van a perjudicar, fundamentalmente: los
peor situados en el mercado de trabajo y a las
mujeres.
5) Éstas y
otras medidas suponen un serio obstáculo al
diálogo social, más necesario que nunca para
salir de la crisis
Ampliar el periodo de carencia, es decir, elevar
el periodo mínimo de cotización que se debe
tener cubierto para tener derecho a la pensión
de jubilación (en la actualidad 15 años).
Las consecuencias de
la aplicación de esta medida serían:
1) Se
expulsaría del acceso a la pensión a un número
importante de trabajadores o futuros
pensionistas.
2) Se reduciría
incomprensiblemente la pensión media del
sistema.
Se obligaría a un buen
número de futuros pensionistas a jubilarse
anticipadamente, con la consiguiente merma en
sus expectativas de pensión.