Con motivo de la
inauguración en el 2010 del Año Europeo de lucha
contra la pobreza y la exclusión social, y
coincidiendo con el primer semestre con la
Presidencia Española de la Unión Europea, se
celebra mañana la Conferencia Inaugural de este
año Europeo, con el objetivo de contribuir a
reforzar el compromiso de la Unión Europea y sus
Estados miembros en la lucha contra la pobreza.
Con esta conferencia, se pretende no sólo
inaugurar el Año Europeo, sino servir de foro
donde las instituciones y los agentes implicados
podamos debatir sobre la situación actual en la
Unión Europea y los retos en la lucha contra la
pobreza y compromisos a asumir a partir de este
año.
Para UGT, es
imprescindible que las políticas dirigidas a la
lucha contra la pobreza y la exclusión
desarrollen y potencien la protección y la
cohesión social; esto significa que los sistemas
de protección social sean universales,
garantizando el bienestar de la población, a
través del desarrollo de los servicios sociales,
la protección jurídica y la garantía económica,
de tal forma que permitan a todos los
ciudadanos, especialmente a los más necesitados,
acceder y ejercer nuestros derechos sociales
fundamentales.
UGT apoya, junto con
la CES, el objetivo que marcó la Estrategia de
Lisboa de erradicación de la pobreza en Europa
para el año 2010. Aunque la situación actual
dista de conseguirlo, ya que los últimos datos
indican que el 16% de los ciudadanos europeos
(80 millones de personas) viven en situación de
riesgo de pobreza, viven con menos del 60% del
promedio de ingresos de los hogares europeos.
En los últimos años,
no sólo hemos asistido a un incremento de los
índices de pobreza y a la cronificación de la
misma -lo que viene a significar que haya más
personas con menos recursos económicos y durante
más tiempo-, sino que se ha configurado un nuevo
grupo de exclusión, los llamados “trabajadores
con menos recursos”, aquellos que tiene salarios
muy bajos y que alternan periodos de inactivad
laboral con contrataciones temporales. Por
tanto, para nuestro sindicato, la mejor
salvaguarda para evitar esta situación es sin
duda el trabajo de calidad, con un salario
digno; tal y como concluye el Informe Europeo de
13 de marzo de 2009, sobre protección social e
inclusión activa del Consejo de Empleo, Política
Social, Sanidad y Consumidores (EPSCO): “no hay
mejor protección contra la pobreza que un
trabajo de calidad, la tasa de trabajadores
pobres 8%, revelaba que no todos los puestos de
trabajo ofrecen esta protección”.
Evidentemente, la
situación de crisis actual, ha provocado un
incremento del desempleo, pero una de las
consecuencias fundamentales ha sido el descenso
de los empleos de calidad, se trabaja en peores
condiciones a unos salarios más bajos. Las
acciones deben asegurar un empleo de calidad,
con salarios dignos, en igualdad de condiciones
y reduciendo la temporalidad en el empleo.
La interacción que
existe entre el empleo, los salarios y la
pobreza es fundamental, por lo que todas
nuestras actuaciones, movilizaciones y
reivindicaciones deben ir dirigidas a este
objetivo; más de la mitad de los ciudadanos
europeos, consideran que los trabajadores
desempleados junto con los empleos precarios son
el grupo más expuesto a la pobreza.
Desde UGT, como
instrumentos para combatir la pobreza y la
exclusión social reivindicamos:
Garantizar
ingresos dignos y suficientes prestando
especial atención a las rentas más bajas,
para que los ingresos mínimos sean
suficientes.
Dirigir las
políticas y actuaciones a los grupos
susceptibles de exclusión social con
acciones concretas y transversales para
prevenir y/o erradicar la exclusión.
Garantizar el
acceso al empleo a aquellos grupos de
trabajadores susceptibles de sufrir
discriminaciones, realizando una formación
para el empleo adaptada a las condiciones
específicas de estos trabajadores.
Incrementar
anualmente el SMI en la línea de la Carta
Social Europea para poder distanciar a
aquellos trabajadores con salarios más bajos
de los límites del umbral de la pobreza.
Elaborar una
normativa que garantice una renta suficiente
a todos los ciudadanos que se encuentren en
situación de necesidad y, que favorezca la
incorporación socio-laboral de estas
personas
En este último año, se
ha barajado la posibilidad de paliar los efectos
de la crisis a la población que ha perdido el
empleo y ha agotado la prestación por desempleo,
a través de la percepción de la llamada Renta
Mínima de Inserción (RMI); esta posibilidad nos
ha hecho reflexionar sobre la situación actual
de las rentas mínimas y las dificultades que
plantean debido fundamentalmente a la gran
dispersión normativa de este tipo de prestación
autonómica, teniendo como consecuencia
desigualdades en función del territorio de
residencia; lo que conlleva que, ciudadanos con
las mismas necesidades tengan distintos derechos
en un mismo Estado. Considerar que prestaciones
de este tipo, tal y como están reguladas, son el
instrumento adecuado de percepción de ingresos
de aquellos demandantes de empleo que hayan
finalizado su prestación y/o subsidio, no
siempre puede ser apropiado.
Sería conveniente que
reflexionáramos sobre el auténtico papel de las
RMI analizando:
La eficacia de la
RMI, como instrumento para la inserción
laboral, puesto que se viene utilizando más
como herramienta de protección a nivel
social (por ausencia de otras más
efectivas), que como herramienta de
inserción laboral.
-
Desde UGT
consideramos que para evitar y combatir
situaciones de exclusión social, sería
necesario que existiera en todo el país, un
nivel de protección mínimo que garantizara
una renta a todos los ciudadanos que se
encuentren en situación de necesidad,
careciendo de ingresos para subsistir.