UGT
se congratula del rechazo provisional de la
propuesta de directiva sobre permiso único y marco
de derechos para los trabajadores no comunitarios en
el Parlamento Europeo. Ésta, hubiera implicado otro
paso atrás en materia de derechos para el conjunto
de la población trabajadora europea que se hubiera
sumado a las decisiones sobre la expulsión de
ciudadanos rumanos de etnia gitana o a las
sentencias del Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas que avalan la desigualdad entre
trabajadores europeos y que ponen en cuestión los
derechos sociales de la población trabajadora, el
papel de los convenios colectivos y las
organizaciones sindicales. Las instituciones
europeas, con propuestas como estas, siguen con su
proceso de segmentación de la sociedad y el mercado
laboral europeo, tomando decisiones que van en
contra de los valores propios de las sociedades
democráticas y que atacan directamente a la justicia
y a la igualdad y que afortunadamente, en este caso,
momentáneamente se han visto frenadas.
La propuesta de Directiva
sobre permiso único y marco común de derechos para
los trabajadores de terceros países solo puede
calificarse como vergonzosa para cualquier sociedad
democrática. Ya en su redacción inicial del año
2007, UGT la calificó negativamente, porque a juicio
de nuestra organización ponía en cuestión el
principio de igualdad de trato y oportunidades. En
su tramitación, hasta llegar a la votación que ha
tenido lugar hoy, su contenido fue empeorando
progresivamente. En lugar de un marco común de
derechos, la propuesta establecía un “marco de no
derechos”.
Esta propuesta de
Directiva reflejaba el objetivo de conseguir a
cualquier precio mano de obra barata, reducir costes
eliminando derechos de la población trabajadora. No
solo quedaban fuera del mínimo marco de derechos
determinadas categorías de trabajadores procedentes
de terceros países (entre ellos los trabajadores de
temporada o los trabajadores desplazados) sino que
incluso, a aquellos que les seria de aplicación, los
estados miembros pueden poner limitaciones a la
igualdad en estos derechos con los trabajadores
nacionales. Es decir, se configura un marco de
derechos, únicamente para luego poder restringirlo
al amparo de la legislación.
Limitaciones a los
derechos de igualdad en las condiciones de trabajo,
afiliación a organizaciones sindicales, educación,
protección social, pago de pensiones, beneficios
fiscales, acceso a bienes y servicios. Todo ello, en
función de si se domina o no la lengua del país,
restringiendo el acceso a becas, estableciendo el
acceso a la vivienda pública únicamente para quienes
lleven tres años en el país, limitando el derecho de
sindicación a quienes tengan trabajo y restringiendo
el acceso a la protección social de los
desempleados.
Esta Directiva perseguía
el objetivo de tener mano de obra barata al mínimo
coste, no solo salarial sino social, negando
derechos básicos que a la clase trabajadora nos ha
costado años conseguir. En lugar de conseguir ese
beneficio máximo trasladando las empresas a otros
países, simplemente se recurre a la medida de
externalizar los puestos de trabajo en función de la
nacionalidad del trabajador que la ocupe. No es sin
embargo la única medida adoptada con el mismo o
parecido resultado, ni todas afectan exclusivamente
a los trabajadores nacionales de terceros países. Si
bien, hace años consiguió pararse la propuesta de
Directiva Bolkestein que permitía que las
condiciones de trabajo fueran las del país de origen
del trabajador nacional y no de las del país de
trabajo, las decisiones del Tribunal Europeo de
Justicia de las Comunidades Europeas en casos
relacionados con la libre circulación de
trabajadores nacionales de la Unión y la libre
prestación de servicios, en la practica han
establecido no solo que es aceptable y legal la
desigualdad (en este caso entre trabajadores
nacionales de la Unión Europea), sino que además
suponen un ataque a la vigencia de los convenios
colectivos, al señalar que hay trabajadores a los
que estos no son de aplicación.
Esto mismo sucede con esta
propuesta de directiva; promueve que en una empresa
pueda haber tantas condiciones de trabajo distintas
como nacionalidades o tipos de autorización en el
caso de extracomunitarios, tengan sus trabajadores.
Pero además se extiende esta desigualdad al conjunto
de la sociedad, dando la posibilidad de limitar
derechos fundamentales como la sindicación o el
acceso a la educación o a la protección social. Y
todo ello, hay que recordarlo, respecto a
trabajadores no comunitarios en situación
administrativa regular.
La Unión Europea, una vez
mas, se convierte en una Europa que olvida (cuando
se trata de derechos sociales y conquistas que nos
han costado años a la clase trabajadora), los
valores democráticos de los que tanto presume.
Valores, por cierto, que algunos, también en nuestro
país, parecen empeñados en recordar a los
extranjeros no comunitarios que han de respetar.
Por ello UGT se felicita
del resultado de la votación de hoy. Pero recuerda
que esto no implica el fin de la propuesta de
Directiva, puesto que la Comision Europea no ha
anunciado su retirada y por lo tanto la propuesta
volveria a la comisión parlamentaria en que se
trató. La Comision Europea, si opta por no
retirarla, puede, en cualquier momento modificar su
propuesta incorporando las enmiendas del Parlamento
o reformularla como quiera.