El
Secretario General de UGT, Cándido Méndez, ha
afirmado hoy que el Gobierno, “en las explicaciones
de lo que pretende hacer en materia de pensiones,
está reconociendo explícitamente que pretende
imponer la edad obligatoria de jubilación a los 67
años, lo que, en situación a la relación actual,
supone un recorte”.
Cándido Méndez ha
realizado estas declaraciones en la jornada
“Análisis e investigación sobre los riesgos
psicosociales” organizada por UGT, donde ha
manifestado que el planteamiento del Gobierno en
materia de pensiones “es injusto, innecesario y
estéril, y puede provocar una escalada de la
conflictividad y una elevación de la discrepancia de
la mayor parte de la sociedad”.
Además, ha considerado que
“el Gobierno toma estas medidas por el empuje de los
mercados, aunque diga lo contrario, porque la
sostenibilidad de las pensiones a medio plazo era
igual antes de febrero que después. El Gobierno ha
dado un giro copernicano en su discurso, y su
objetivo no es tanto la sostenibilidad de las
pensiones como recortarlas para tranquilizar a los
mercados financieros”.
En este sentido, ha
manifestado que, “hasta el día de hoy, en el
Parlamento ha cosechado una fuerte discrepancia, por
lo que lo razonable sería rectificar la posición y
volver al espíritu del Pacto de Toledo, siguiendo el
camino ya trazado de cinco acuerdos en materia de
pensiones. Este no es el camino, y el Gobierno
debería cambiar el rumbo”.