El barómetro fiscal publicado por el Instituto de
Estudios Fiscales, encargada por el ministerio de
Economía y Hacienda, ofrece algunos datos muy
interesantes que mueven a la reflexión. Así, la
encuesta recoge que el 57% de los españoles rechaza
la gestión privada de servicios y prestaciones
públicas, y el 55%, también, rechaza que la
iniciativa privada participe en la financiación de
los mismos. Los ciudadanos consideran los servicios
públicos y prestaciones sociales útiles y necesarios
y es mayoritaria la percepción de que estos
servicios justifican el pago de impuestos.
Los datos revelan que los servicios sanitarios, las
infraestructuras y los transportes públicos han sido
los más utilizados durante el 2009 y que el acceso
universal a la oferta pública estos servicios y
prestaciones es uno de los aspectos más valorados,
especialmente el acceso a la sanidad, aunque un 73%
de los encuestados opina que siempre existe margen
de mejora en la prestación de los mismos. Un margen
difícil de alcanzar con la política de recorte y
ajuste llevada a cabo por el Gobierno que, en lugar
de reforzar estos servicios para que ganen en
calidad, ha optado por la política del recorte y del
ajuste, que afecta no sólo a los trabajadores del
sector público, sino que terminará repercutiendo en
el conjunto de la sociedad. Así, el Gobierno en
lugar de reforzar el Sistema Nacional de Salud, y
apoyar a sus profesionales, estableciendo más
recursos materiales y humanos, apuesta, en su
reforma laboral, por las Mutuas, dotándolas de una
serie de competencias como la reducción de las
listas de espera de radiodiagnóstico.
Pero si estos indicadores son significativos,
también, lo es la opinión de los ciudadanos sobre el
fraude fiscal. La mayoría de los españoles, 6 de
cada 10, cree que existen colectivos en España que
habitualmente defraudan a Hacienda, entre ellos los
empresarios. Es más, 1 de cada 3 empresarios admite
que su colectivo es el más defraudador. Por contra,
la conducta de los asalariados se percibe como la
más honrada. Trabajadores que como viene denunciando
desde hace tiempo UGT, pagan la crisis por los
cuatro costados.
Asimismo, el sindicato hace una llamamiento a los
jóvenes para que participen activamente en la Huelga
General del 29 de septiembre, en contra de las
distintas políticas de ajuste y de contención del
gasto desarrolladas por el Gobierno, y que han
culminado en una reforma laboral perjudicial para
los intereses de los trabajadores y de los jóvenes
en particular, en sus expectativas de empleo, y en
su relación laboral. Primero, porque no se debe
asumir ni la alta tasa de paro juvenil, ni la alta
tasa temporalidad de nuestros jóvenes; segundo
porque tampoco se puede asumir una reforma laboral
que empeora la situación de los jóvenes y que ni
siquiera da respuesta a cuestiones tan vitales como
la adaptación formativa a las necesidades del
mercado de trabajo (es decir, establecer programas
escolares y de formación profesional para
prepararnos para un empleo), ni se plantea ninguna
medida para incentivar el retorno de los jóvenes que
abandonan el sistema escolar. En este sentido, el
Plan extraordinario de Empleo para los jóvenes
propuesto por el Gobierno en el Diálogo Social sobre
la reforma laboral ha quedado en el cajón del
olvido.
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