Para
UGT y CCOO el texto final del proyecto de ley de
medidas urgentes para la reforma del mercado de
trabajo, que ha debatido hoy la Comisión de
Trabajo e Inmigración del Senado, es producto de
las negociaciones del Gobierno con los grupos
más conservadores de la cámara, recorta los
derechos de los trabajadores, facilitando,
abaratando y agilizando los despidos, y amplía
el poder empresarial. Los sindicatos consideran
que el texto de este proyecto de ley significa
el mayor ataque a los derechos laborales en los
últimos 30 años y constata la sumisión del
Gobierno a los poderes económicos. Este
atropello social hace más necesaria si cabe la
Huelga General convocada para el próximo 29 de
septiembre, cuyo principal objetivo debe ser
parar esta reforma.
Al igual que
ocurrió en julio en el Congreso de los
Diputados, la votación definitiva en la Comisión
de Trabajo e Inmigración del Senado sobre el
proyecto de ley de medidas urgentes para la
reforma del mercado de trabajo se ha hecho sobre
un texto que empeora el proyecto de Ley, porque
se avanza en la desregulación de derechos
laborales, propicia un despido más fácil, rápido
y barato y aumenta el poder empresarial.
En el plazo
de presentación de enmiendas del Senado, que
terminó el 12 de agosto, la mayoría de los
partidos han mantenido las modificaciones que
propusieron en el Congreso de los Diputados, y
que allí no salieron adelante. Por su parte ERC
e ICV han presentado sendas propuestas de veto,
que han sido finalmente rechazadas.
CCOO y UGT
consideran, por tanto, que el texto de la
reforma que ha debatido el Senado es producto de
las negociaciones del Gobierno con los grupos
más conservadores de la cámara y sigue
significando el mayor ataque a los derechos
laborales en los últimos 30 años. Denota además,
la sumisión del Gobierno a los poderes
económicos.
El texto del
Senado, en línea con lo aprobado por el
Congreso, facilita a las empresas la extinción
del contrato por razones económicas, técnicas,
organizativas y productivas, haciendo el despido
más fácil, rápido y barato; no aborda la lucha
contra la excesiva temporalidad de nuestro
mercado de trabajo, hace más vulnerable el
empleo fijo; y dota de mayor poder discrecional
al empresario en perjuicio de la negociación
colectiva, derecho fundamental reconocido en
nuestra Constitución como instrumento de
ordenación de las relaciones laborales.
Se avala
también la legalización de las agencias privadas
de colocación con ánimo de lucro, atribuyéndolas
competencias propias de los Servicios Públicos
de Empleo y, en lugar de incentivar y reconducir
las políticas activas de empleo, prevalece la
política de la sanción y la infracción a las
personas desempleadas, al reducirse el periodo
que tienen para rechazar ofertas, de 100 a 30
días.
Por tanto,
esta reforma a la carta de las posiciones más
neoliberales, ahonda en la desregulación
laboral, apuesta por una competitividad basada
en la reducción de los costes empresariales a
costa de los derechos de los trabajadores y no
ayuda al necesario cambio de nuestro modelo
productivo, imprescindible para enfrentar los
problemas reales de la economía y del empleo. Un
modelo productivo que impulse el empleo de
calidad, la formación y la innovación.
En
definitiva, lo aprobado hoy por el Senado con el
voto favorable del PSOE, Entesa Catalana de
Progrès y Grupo Mixto, la abstención de CiU y
PNV y el rechazo del PP, hace más necesaria que
nunca la Huelga General del 29 de septiembre,
convocada por UGT y CCOO. Hay que parar esta
reforma laboral, que supone una regresión de los
derechos laborales y sociales y, además,
entorpecerá la recuperación económica y la
creación de empleo.