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UGT
ha defendido y defiende atajar el déficit público
buscando otras alternativas diferentes a las
políticas de recorte y ajuste impuestas por el
Gobierno. Alternativas que pasan por la vía de los
ingresos y no por la reducción inmediata e
indiscriminada del gasto. En este sentido, el
sindicato viene reclamando, desde hace tiempo, una
reforma global del sistema fiscal, orientada a
favorecer la progresividad del sistema, es decir,
que pague más quien más tiene. En este sentido, UGT
considera que es necesario recuperar los Impuestos
de Patrimonio y Sucesiones; incrementar el IRPF para
las rentas más altas y su reducción para los niveles
más bajos; endurecer el tratamiento fiscal del
capital y de las grandes fortunas; rediseñar la
imposición de las sociedades de Inversión de Capital
Variable (SICAV); y combatir, de forma eficaz, la
economía sumergida y el fraude fiscal, en línea con
los países de nuestro entorno, lo que nos permitiría
obtener unos ingresos adicionales por año de 38.500
millones de euros. Asimismo propone aumentar el IVA
a los bienes de lujo, crear una tasa específica al
sector financiero y un impuesto a las transacciones
financieras internacionales.
Una de las
demandas contenidas en el manifiesto con motivo de
la Huelga General de 29 de septiembre es “Exigir una
nueva política fiscal, que refuerce la estructura de
ingresos del Estado, recuperando impuestos
suprimidos y apostando por una mayor recaudación
basada en la progresividad fiscal, a la vez que se
combata con mayor determinación y medios el fraude
fiscal que lastra nuestra economía alcanzando tasas
que prácticamente duplican la media de la Unión
Europea”.
El sindicato se ha
manifestado en contra de la última subida del IVA,
tanto del tipo general como del reducido, ya que
además de ir contra la reactivación de la demanda,
rompe el principio de progresividad del sistema y
perjudica en mayor medida a los ciudadanos con menor
renta. Asimismo, ha denunciado el insuficiente
incremento del tipo de gravamen de las rentas del
capital y el complaciente tratamiento fiscal a las
SICAV, donde se refugian las grandes fortunas.
Medidas o ausencias de medidas que van en contra de
una política fiscal justa y basada en los principios
de equidad y de redistribución de la renta.
La economía
española precisa de una política fiscal ambiciosa
que permita el sostenimiento de la demanda interna,
que facilite las inversiones para mejorar la
capacidad productiva del país, y dote de cobertura a
las personas en peor situación, que hoy por hoy son
todos aquellos que no tienen empleo. En este
sentido, UGT apuesta por recuperar los Impuestos de
Patrimonio y Sucesiones y reforzar la progresividad
fiscal en nuestro país, exigiendo mayor contribución
a las rentas más altas (para ello deberían
incrementarse el IRPF para las rentas más altas y
reducirse para los niveles más bajos). Asimismo, es
necesario endurecer el tratamiento fiscal del
capital (intereses, dividendos y plusvalías, entre
otros) y de las grandes fortunas; rediseñar la
imposición de las SICAV (cuyos beneficios
actualmente tributan al 1%) y combatir, de forma
eficaz, la economía sumergida y el fraude fiscal.
Reducir el fraude del 23% del PIB al 13%, el nivel
medio de fraude fiscal de los países de nuestro
entorno, permitirá obtener unos ingresos adicionales
por año de 38.500 millones de euros.
El sindicato
defiende, también, aumentar el IVA a los bienes de
lujo, crear una tasa específica al sector financiero
y establecer un impuesto a transacciones financieras
internacionales, como instrumento que puede
contribuir a refinanciar los costes de la crisis y
financiar otros objetivos de interés público. Este
impuesto sólo afectaría a aquellas instituciones
implicadas en transacciones puramente especulativas.
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Notas de prensa agosto 2010
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