Los líderes políticos
mundiales han incumplido el compromiso adquirido en
Bali, hace dos años, de llegar en 2009 a un nuevo
acuerdo multilateral legalmente vinculante con
compromisos de reducción para los países
desarrollados y objetivos de desviación que
moderaran el crecimiento de las emisiones de los
países emergentes.
No sólo no hay acuerdo
vinculante, sino que además el texto adoptado, lejos
de las indicaciones de la comunidad científica, que
recomendaban una reducción de emisiones de entre el
25 y el 40% respecto a 1990 para los países
desarrollados –apoyadas por la Confederación
Sindical Internacional– no obliga a compromiso
alguno y sólo recoge como referencia informativa los
objetivos de reducción anunciados por los diferentes
países, que están muy lejos de las tales
recomendaciones: Estados Unidos, que es el principal
emisor de los países desarrollados ha anunciado que
para 2020 sólo reducirá sus emisiones entre un 14% y
un 17% en relación a 2005 (lo que equivale a un 3% ó
3,5% en relación a 1990); la Unión Europea por su
parte aparece en el texto con un rango de reducción
de entre el 20 y el 30%. No será hasta el 1 de
febrero de 2010 cuando los países dirán a qué
reducciones voluntarias se comprometen. Con las
actuales propuestas, la reducción estaría por debajo
del 15%.
La falta de un acuerdo
ambicioso legalmente vinculante será muy negativa
para las víctimas del cambio climático, entre las
que se encuentran millones de trabajadores y empleos
afectados por las sequías, las inundaciones y los
fenómenos climáticos extremos. La escasa ambición en
la reducción de emisiones, podría hacer perder la
oportunidad para emprender un cambio de patrones de
producción y un cambio de modelo productivo, que
podría crear millones de empleos verdes y mejorar la
calidad de vida sin degradar el medio ambiente.
Los sindicatos españoles
denuncian la exclusión de la sociedad civil de las
negociaciones en la Conferencia como atentado al
diálogo social y un inaceptable intento de impedir
la presión de la sociedad sobre las decisiones
políticas, rompiendo además una larga tradición de
participación de la sociedad civil en la agenda
climática; participación sin la cual no existiría ni
la Convención ni el protocolo de Kioto. Los
sindicatos españoles se suma a la exigencia de la
Confedración Sindical Internacional de que los
derechos de participación de la sociedad civil sean
restaurados en la próxima cumbre del clima.
En cuanto al devenir de la agenda climática, las
organizaciones sindicales consideran que el proceso
sigue vigente y mantienen todas sus exigencias:
1/
Que el 1 de febrero los
gobiernos de los países industrializados se
comprometan a reducciones de emisiones siguiendo las
recomendaciones del IPCC y por lo tanto
sensiblemente más elevadas que sus promesas
actuales.
2/
Que la Unión Europea
adopte para esa fecha el compromiso de reducir sus
emisiones de acuerdo con las recomendaciones de la
resolución del Parlamento Europeo del 25 de
noviembre. Que la UE dirija sus esfuerzos a
presionar a EEUU y los países emergentes para que
asuman compromisos significativos tanto en reducción
de emisiones cómo en financiación de las políticas a
largo plazo.
3/ Que prosiga el proceso
de negociaciones multilaterales en el marco de
Naciones Unidas , tanto bajo la Convención de Cambio
Climático como del Protocolo de Kioto, de forma que
se pueda alcanzar un acuerdo legalmente vinculante
en la COP- 16 México 2010. Proceso multilateral que
debe mantenerse y reforzarse en el marco de Naciones
Unidas y que no puede ser sustituido por ningún
grupo de países, como el G20, por poderosos que
éstos sean.
4/
Que se mantengan en los
textos de negociación las menciones a la Transición
Justa y el trabajo Decente.
5/ Que se ponga en marcha
inmediatamente la financiación a corto plazo,
distribuyendo la ayuda comprometida de 30.000
millones $ entre los países más vulnerables, con
criterios de transparencia, participación de los
afectados y transición justa y que se revise al alza
la financiación a medio plazo hasta alcanzar los
100.000 millones de € necesarios, de los que la UE
debería comprometerse a aportar no menos de un
tercio, siguiendo las orientaciones del Parlamento
Europeo.
6/ Que se restauren la
participación de la sociedad civil, con mecanismos y
procedimientos claros y transparentes que garanticen
esa participación.
7/
Esperamos de la
Presidencia Española de la Unión iniciativa y
liderazgo para obtener esos objetivos así como un
reforzamiento de las políticas españolas de lucha
contra el cambio climático.