UGT
considera que, aunque los datos de paro facilitados
hoy por los Servicios Públicos de Empleo muestran
una ralentización en el incremento del número de
desempleados, el proceso de destrucción de empleo no
ha tocado fondo. El sindicato considera que el
Gobierno debería replantearse nuevas iniciativas
para reactivar la economía, si no se ven pronto los
resultados de las medidas que ya ha adoptado. Urge,
asimismo, a los empresarios a que adopten una
actitud más realista y dialogante para negociar y
así poder presentar los resultados del Diálogo
Social ante el Parlamento para su incorporación a la
ley ordinaria que se va a tramitar, fruto del
Decreto-Ley convalidado.
El mes de marzo muestra
una ligera ralentización en el incremento del
desempleo: los Servicios Públicos de Empleo recogen
123.543 parados más que en febrero, de forma que la
cifra total de desempleados se sitúa en 3,6
millones. Este incremento representa un 3,5% más que
en febrero de este año, y una subida del 57%
respecto a marzo del año 2008.
Atendiendo al género, un
mes más el desempleo se centra en los varones, pues
se incrementan los parados en 3,7% respecto al mes
de febrero (88% en términos interanuales). Hay
58.000 mujeres desempleadas más que en el mes
pasado, un 3,4%. Esto significa que el crecimiento
del número de desempleados varones (850.000) casi ha
duplicado al de mujeres (450.000) en el último año.
Así, la proporción de paro femenino se sitúa, un mes
más, por debajo del 50%, aunque la tasa femenina de
paro (según la EPA) sigue siendo superior.
Los desempleados menores
de 25 años siguen aumentando, hasta alcanzar al
12,9% del total de parados. Esta subida (4,7% en un
mes, 71,4% en el último año) resulta preocupante,
por las dificultades que muestra en la incorporación
de nuevos entrantes al mercado de trabajo.
Del conjunto de
desempleados, los extranjeros se cifran en casi
500.000, siendo el colectivo que mayores incrementos
representa, un 107% respecto a marzo de 2008, y un
5% más frente al pasado mes de febrero.
Por sectores, la
agricultura (con un 6,7%) es el sector donde más
aumenta el número de desempleados respecto al mes
anterior. Sin embargo, en términos interanuales, de
nuevo las mayores subidas se registran, una vez más,
en el sector de la construcción (con un 105% más de
parados que en marzo de 2008).
Es el número de contratos
lo que refleja con mayor inquietud la paralización
de la actividad económica en nuestro país: apenas
alcanzan el millón, aunque suponen un 4,4% más que
en el mes anterior. Del total de contratos
registrados, los temporales siguen siendo abrumadora
mayoría, un 88,6%, aumentando incluso respecto al
mismo mes del año anterior en 1,6 puntos
porcentuales. Por otra parte, la proporción de
contratos indefinidos se mantiene en el 11,4%, como
se refleja desde la firma del Acuerdo para la Mejora
y el Crecimiento del Empleo.

Las cifras de este mes de
marzo muestran una ralentización en el incremento
del número de desempleados.
Sin embargo, en el
conjunto de la economía todavía no hemos tocado
fondo en el proceso de destrucción de empleo, ni
empiezan a surtir efecto las medidas adoptadas por
el Gobierno para parar dicha destrucción, tales como
el Fondo estatal de inversión local y el de
dinamización de la economía y del empleo. Por ello,
se hace necesario un seguimiento riguroso con
participación sindical de las inversiones de estos
fondos.
De no verse pronto
resultados, el Gobierno deberá replantearse nuevas
medidas de reactivación de la economía.
No obstante, esta
ralentización en el ritmo de crecimiento del
desempleo no basta para contrarrestar la grave
situación que atraviesa nuestra economía, inserta en
una Europa que tampoco muestra signos de
recuperación, en un mundo que no sale de la
incertidumbre.
En este sentido, esperamos
que la reunión del G-20 que se está celebrando en
estos momentos pueda marcar el camino de la
recuperación, no sólo sentando las bases del nuevo
orden económico mundial que debe llevar a la
economía internacional a un desarrollo más
sostenible, para evitar caer en errores pasados y
prevenir crisis de la envergadura actual, sino
también añadiendo estímulos fiscales para reactivar
la economía.
Por otra parte, las
medidas urgentes para el mantenimiento del fomento
del empleo y la protección de las personas
desempleadas, cuyo Decreto-Ley ha sido convalidado
recientemente, creemos que están bien encaminadas,
si bien no son suficientes. La adopción de estas
medidas no pudo ser fruto del diálogo social, debido
fundamentalmente al maximalismo empresarial que, a
propósito de tales medidas, pretendían incluir
propuestas inasumibles por los Sindicatos. Asimismo,
cabe urgir al Gobierno para que impulse el proceso
de diálogo social de las cuestiones pendientes
relacionadas con el empleo, especialmente la
modernización de las políticas de empleo y el
fortalecimiento de los Servicios Públicos de Empleo,
así como las mejoras pendientes en la protección por
desempleo.
Urge emplazar a los
empresarios a que adopten una actitud más realista y
dialogante ante la gravedad de la situación, de
forma que sea posible que el Gobierno presente los
resultados del diálogo social ante el Parlamento
para su incorporación a la ley ordinaria que se va a
tramitar, resultado del Decreto-Ley convalidado.
En ese proceso resulta
también necesario corregir algunos problemas del
paquete de medidas urgentes que han motivado la
imposibilidad de acuerdo sindical, a pesar de
considerar que, en general, van en la dirección
adecuada. En concreto debe corregirse el agravio
comparativo en cuanto a las oportunidades de
colocación, entre los desempleados que perciben
prestaciones, circunstancia que da lugar a
bonificaciones a los empresarios que los contraten,
y los que perciben prestaciones menores o ninguna.
Por encima de todo,
creemos que es el momento de acometer medidas que
impulsen también la contratación y creación de
nuevos puestos de trabajo en el marco del cambio de
modelo productivo que nuestra economía requiere.
Para ello, el gobierno
debe diseñar cuál es ese nuevo modelo de crecimiento
económico que buscamos. Desde UGT, en el 40º
Congreso que en estos días celebramos, proponemos
una estructura productiva basada en la mejora de la
educación y la formación profesional, el impulso a
la I+D+i como apuesta estratégica para mejorar la
productividad y la competitividad, la potenciación
del sector industrial, la reducción de la
dependencia exterior de la energía y la promoción de
la política medioambiental como factor de progreso,
así como la promoción de la vivienda pública de
alquiler y la reorientación hacia la rehabilitación,
junto a una priorización del gasto público en
infraestructuras y servicios sociales.
El logro de estas
propuestas sólo será posible con la acción del
Gobierno y con la participación activa de los
interlocutores sociales en el Diálogo Social
Reforzado en los ámbitos clave para el desarrollo
del nuevo modelo productivo compatible con el
fortalecimiento del Estado de Bienestar.