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Con
motivo de la celebración del Día Internacional de la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, UGT
considera necesario negociar en los Convenios
Colectivos protocolos de actuación ante el acoso
sexual y el acoso por razón de sexo.
Asimismo, la
adopción de las medidas necesarias para paliar los
efectos negativos en las víctimas de violencia de
género. UGT hace un llamamiento a la participación
en las manifestaciones y actos contra la violencia
de género, y se adhieren a la campaña de la CSI “los
sindicatos dicen NO a la violencia contra mujeres y
niñas”.
La
violencia contra la mujer es, seguramente, la
violación de derechos humanos que más se tolera
socialmente. Afortunadamente, se empieza a tomar
conciencia de que la violencia doméstica también es
una cuestión laboral, ya que repercute de forma
clara en la capacidad de la mujer para hacer su
trabajo y en su absentismo.
UGT
hace un llamamiento a participar en las
manifestaciones y acciones por la eliminación de la
violencia contra las mujeres, y plantea actuaciones
concretas en el ámbito laboral, tales como:
-
Establecer en las empresas, para los supuestos de
acoso, procedimientos de denuncia internos que
reúnan los requisitos de sumariedad,
confidencialidad, informalidad e imparcialidad,
previos a la aplicación del procedimiento
disciplinario y, cuando sea posible y oportuno, a la
utilización de las vías administrativa y judicial.
-
Asegurar en los convenios colectivos la prioridad de
elección en los supuestos de movilidad geográfica,
reorganización del tiempo de trabajo, posibilidad de
asistencia psicológica y permisos retribuidos por el
tiempo indispensable para normalizar la situación de
las trabajadoras víctimas de violencia de género,
así como cualquier otra medida que contribuya a
paliar los efectos negativos que esta situación
ocasiona.
UGT,
como miembro de la Confederación Sindical
Internacional (CSI), participa en la campaña “Los
sindicatos dicen NO a la violencia contra mujeres y
niñas” con motivo de la celebración, el próximo día
25 de noviembre, del Día Internacional de la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
El
objetivo principal de esta campaña de
sensibilización es concienciar a la opinión pública
de que la violencia contra las mujeres supone una
grave violación de los derechos humanos. Se
desarrolla desde el 25 de noviembre hasta el 10 de
diciembre, Día Internacional de los Derechos
Humanos, y se incluye en las acciones de la campaña
sobre trabajo decente.
La
situación de las mujeres en el mercado de trabajo es
el reflejo de una desigualdad estructural que
pervive en otros ámbitos de la sociedad, cuya
manifestación más grave es la violencia contra las
mujeres y que abarca múltiples manifestaciones,
desde el acoso en el trabajo o la violencia
doméstica, a la trata de seres humanos y la
prostitución.
Año
tras año, las estadísticas repiten datos
estremecedores sobre mujeres muertas a manos de sus
parejas, sobre las violaciones de mujeres y niñas en
los conflictos armados, agresiones que se reproducen
en todos los ámbitos, estatus socio-económicos,
culturas o sociedades.
Por
ello, la celebración, el 25 de noviembre, del Día
Internacional de la Eliminación de la Violencia
contra la Mujer es una oportunidad de unir los
esfuerzos sindicales y sociales para decir NO a la
violencia contra la mujer.
La
Declaración del Día Internacional por la ONU recoge
el concepto de violencia contra la mujer como “todo
acto de violencia basado en la pertenencia al sexo
femenino que tenga o pueda tener como resultado un
daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para
la mujer, así como las amenazas de tales actos, la
coacción o la privación arbitraria de la libertad,
tanto si se produce en la vida pública como en la
vida privada.”
La
violencia contra las mujeres y las niñas es no sólo
una agresión, sino una situación que conduce a
privar a las víctimas de los derechos humanos y
libertades fundamentales. Todos los esfuerzos son
importantes para conseguir que esta violencia
desaparezca de nuestros hogares, de nuestras
sociedades y del lugar de trabajo, si queremos que
las mujeres dispongan de iguales oportunidades para
acceder a un trabajo decente y una vida decente.
Tristemente, cada vez son más las noticias que
relatan situaciones de violencia de género en las
escuelas, que muchas veces se traducen en violencia
sexual, acoso e intimidación y, cada vez más, los
autores de estas agresiones son menores. Las
agresiones a las niñas en el entorno educativo
representan una violación generalizada de los
derechos humanos, además de un obstáculo al acceso,
la retención y los buenos resultados en el sistema
escolar, lo que dificultará su desarrollo personal y
laboral.
La
aceptación social de cualquiera de estas formas de
violencia, no sólo implica condicionar la libertad
de las mujeres y sus derechos de ciudadanía sino que
daña a toda la sociedad, al poner en cuestión los
derechos humanos y la igualdad de la mitad de la
población.
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