El
73% de los trabajadores padece estrés en
el ámbito laboral y tres cuartas partes
de ellos tienen problemas de salud
derivados de esta situación. Además, el
71% dice “sentirse quemado” por el
trabajo y un 26% presenta riesgo de
acoso y desempeñan su trabajo en un
ambiente hostigador. Un 15% han sido
víctimas puntuales de situaciones de
acoso moral y un 2% son víctimas de
acoso severo. Los datos, que forman
parte de un estudio realizado por el
Observatorio de Riesgos Psicosociales de
UGT, revelan, además, que cada vez son
más frecuentes las situaciones de
violencia verbal en el ámbito laboral.
Los riesgos psicosociales se producen,
sobre todo, por una mala organización
del trabajo y por un deficiente estilo
de mando, en el 75% de los casos éste es
autoritario. El problema de fondo es que
en las empresas siguen primando los
intereses económicos a la satisfacción o
el bienestar de sus trabajadores.
La Estrategia
Comunitaria de Salud y Seguridad en el
Trabajo (2007-2012) establece que las
políticas de prevención si quieren tener
éxito deben centrarse en la organización
del trabajo y en el diseño de los
lugares de trabajo, especialmente, en la
prevención de los riesgos emergentes
como los ergonómicos, los musculo
esqueléticos y los riesgos
psicosociales.
Estrés, acoso,
“burnout” o síndrome del quemado,
ansiedad y depresión han pasado a formar
parte de nuestro vocabulario vinculado
con el entorno laboral.
Un estudio del
Observatorio de Riesgos Psicosociales de
UGT, que analiza más de 4.000 puestos de
trabajo, en diferentes áreas de
actividad (hostelería, textil, enseñanza
primaria y secundaria, atención primaria
y especializada, cerámica, industria
cárnica, seguridad privada,
teleoperadoras y telecomunicaciones),
revela que el 73% de los trabajadores
padece estrés por distintos factores:
tener una carga mental alta; carecer de
autonomía a la hora de realizar su
tarea; no tener definida su actividad en
el puesto de trabajo; desarrollar un
contenido de trabajo pobre o inferior a
su capacidad; sentir inseguridad
respecto a las condiciones de su trabajo
y al futuro; o a padecer unas
deficientes condiciones ambientales en
su puesto de trabajo.
Además, las tres
cuartas partes de los trabajadores que
sufren estrés han visto empeorar su
salud física y psicológica. Las
dolencias más exteriorizadas son:
fatiga, dolor de cuello, de cabeza,
irritabilidad, sensación de agobio,
dificultad para dormir y concentrarse, y
problemas oculares.
El estudio revela,
también, que el 71% de los trabajadores
“está quemado” Existen consecuencias
tanto físicas (cefaleas, dolores
musculares, fatiga crónica, molestias
gastrointestinales…) como psicológicas
(frustración, irritabilidad, ansiedad,
desconcentración…) y organizacionales
(disminución del rendimiento,
absentismo…) relacionadas directamente
con el burnout.
Los síntomas que
más frecuentemente se reconocen por los
encuestados son:
Ciertas conductas
que padecen los trabajadores en el lugar
de trabajo, y que pueden ser causa de
disminución de la salud son: hablar a
gritos, criticar la vida privada, ser
amenazados, ser ignorados, ser
asignados a lugares aislados.
Un 26% se encuentra
en riesgo de acoso, pues desarrolla su
trabajo en un ambiente “hostigador”. Un
2% de los trabajadores encuestados son
víctimas de acoso moral en el trabajo de
manera permanente y un 15% reconocen
haber sido víctimas puntuales. Respecto
a la forma del acosador, el 43% de los
trabajadores ha sufrido abuso por parte
de sus superiores.
Si tenemos en
cuenta los trabajadores que han estado
de baja en el último año y han sufrido
conductas de acoso encontramos que:
El hecho de ser
sometido a este tipo de comportamientos,
hace mella en la salud de los
trabajadores, que hace que caigan en un
estado de depresión.
Otro motivo de
deterioro en la salud y puede llevar a
una baja es el hecho de tener que
trabajar en una ambiente donde la
violencia- verbal o física- es habitual.
Así, de los trabajadores que tenían una
baja por depresión, el 26% había sufrido
algún tipo de violencia verbal, el 23%
ha sufrido agresiones físicas, el 35% se
ha visto sometido a comportamientos de
intimidación y amenazas y el 32% ha sido
objeto de comportamientos de acoso
moral.