Unión General de Trabajadores

 

UGT celebra unas jornadas sobre igualdad de oportunidades en el ámbito laboral
Las jornadas se enmarcan dentro de las acciones del Año Europeo de la Igualdad de Oportunidades para todos

 

UGT - 16 de octubre de 2007

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La Decisión 771/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo estableció el 17 de mayo de 2006, que el año 2007 seria el Año Europeo de la Igualdad de Oportunidades para todos. Una decisión que se basa en el articulo 13 del Tratado de la Unión Europea que dispone que hay que luchar contra la discriminación por motivos de sexo, de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual.

Partiendo de esta declaración programática, varias Directivas han establecido el principio de igualdad de trato y oportunidades para las personas independientemente de su origen racial o étnico (Directiva 43/2000 del Consejo), la prohibición de discriminación en el empleo y la ocupación por motivos de religión y convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual (Directiva 78/2000 del Consejo), y la aplicación del principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres al acceso de bienes y servicios y su suministro (Directiva 113/2004 del Consejo). 

El ideario y la acción sindical de UGT ha contribuido de manera fundamental a hacer realidad, en las normas y en la práctica, el principio de igualdad de trato y oportunidades de todas las personas, en el ámbito laboral particularmente, pero también en el conjunto de la sociedad. Una contribución que se ha materializado tanto en el proceso de Diálogo Social abierto en 2004, como en el apoyo a la lucha de determinados colectivos, la denuncia de situaciones y normas discriminatorias y una acción sindical en los centros de trabajo en los que siempre esta presente el principio de igualdad de trato y oportunidades.

La participación de UGT, reconocida a nivel internacional, ha llevado a que nuestro secretario general, Cándido Méndez, sea uno de los dos embajadores españoles para el Año Europeo. 

El ámbito de actuación natural de una Organización Sindical es el laboral. Pero nuestro papel va más allá, en el sentido de que nuestras acciones y propuestas tienen un efecto multiplicador en la sociedad. Desde ese punto de vista, queremos plantear nuestra contribución al Año Europeo de la  Igualdad de Oportunidades para todas las personas, coordinado en España por la Dirección General de Integración de los Inmigrantes (Secretaria de Estado de Inmigración y Emigración. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales) abordando en estas jornadas una serie de temas que consideramos de particular interés, y centrándonos en particular en los ámbitos del Año Europeo referidos a la igualdad y no discriminación por razón de sexo, origen racial o étnico, discapacidad y orientación sexual. 

Las jornadas, que tuvieron lugar en las Salas de Caballerizas del Palacio de la Magdalena, fueron inauguradas por Dolores Gorostiaga, Vicepresidenta y Consejera de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de Cantabria, Maria Jesús Cedrún, Secretaria General de UGT-Cantabria y Candido Méndez, Secretario General de UGT.

En diversas mesas temáticas contamos con la participación de: Javier Bernáldez del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia; Yolanda Besteiro, Presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas; Antonio Poveda, Presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Transexuales, Gays y Lesbianas; Fanette Dúchesne de la FGTB (Bélgica), Begoña Muñoz (Sección sindical del Banco de Sabadell); Nicola Coughlin de la CWU (TUC, Reino Unido); Cristina Fernández (Inspección de Trabajo y Seguridad Social); Luís Pizarro (Adjunto del Defensor del Pueblo Andaluz); José Chamizo de la Rubia (Defensor del Pueblo Andaluz) y Maria Luisa Cava de Llano ( Adjunta Primera del Defensor del Pueblo).

Fueron clausuradas por Estrella Rodríguez Pardo, Directora General de Integración de los Inmigrantes, tras la lectura de las conclusiones por parte de Asunción Villalba, Secretaria para la Igualdad de UGT-Cantabria y Almudena Fontecha, Secretaria para la Igualdad de la Comisión Ejecutiva Confederal.

CONCLUSIONES

Ayer Javier Bernáldez decía que el Año Europeo de la Igualdad de oportunidades para todos (esta es su traducción literal), en España se denominaba de Igualdad de oportunidades para todas las personas. Para que todos y todas nos sintiéramos incluidos. 

Pero en realidad lo mas destacable de la denominación del año, es que muchas veces, incluso en la normativa europea, se establecía una distinción que en si misma ya era un signo de desigualdad. Se hablaba de igualdad de oportunidades cuando nos referíamos a políticas o medidas que trataban de superar las diferencias en función del sexo, y de igualdad de trato en el caso de la orientación sexual, la discapacidad o el origen racial o étnico.

Que hablemos de igualdad de oportunidades para todas las personas supone el reconocimiento de la situación de desventaja de ciertos colectivos, que merecen no solo ser tratados de igual manera, sino que también han de gozar de las mismas oportunidades. Y para ello, en ocasiones, son necesarias medidas especiales. Es tan fácil como imaginar que tratamos igual a un trabajador con una discapacidad que a un trabajador que no lo es, y no se adapta, por ejemplo, su puesto de trabajo, ese trabajador no tendrá las mismas oportunidades. El mismo trato, eso si, pero este será el origen de una desigualdad. 

Por lo tanto, y además de las actividades que se han desarrollado este año, parece que tanto a nivel europeo como nacional, empieza a consolidarse una nueva concepción de la igualdad. Más justa y con más capacidad de favorecer la cohesión social. Una concepción, además, que a la UGT no le resulta extraña. Nuestras resoluciones congresuales y nuestra actividad en todos los niveles, responden a la idea de que en nuestra acción sindical, hay materias transversales.

Cómo se decía ayer en una de las presentaciones, tanto en la negociación colectiva como en la concertación social a la hora de abordar políticas sociales y de empleo, las organizaciones sindicales debemos tener en cuenta el efecto que tienen en la población trabajadora, especialmente en quienes por una u otra razón se encuentran en una situación más desfavorable. 

Algo que también se ha apuntado en la presentación de estas jornadas y que nos habla de nuestra responsabilidad en la consecución de una igualdad real, es el efecto multiplicador que tiene lograr la igualdad en el ámbito laboral. Y viceversa, quien es discriminado en el trabajo, posiblemente también lo sea en otras esferas de la vida diaria, como nos contaba Javier con respecto a la población inmigrante en España. 

Y volviendo al tema de las palabras y su significado, quizás deberíamos empezar a hablar de conseguir la igualdad, no para los otros (para las mujeres, para las personas con discapacidad, o para las personas de distinto origen racial o étnico), sino para todos. Porque de lo contrario, parece que estamos haciendo concesiones, que no hablamos de derechos, sino de favores que hacemos a quienes, por una u otra razón, tienen dificultades para ejercer derechos que son de todos. 

Fanette, lo expreso de una manera muy clara en referencia a la segregación vertical y horizontal de las mujeres en el ámbito laboral: a veces se trata de presentar como un problema individual en lugar de colectivo. Algo a lo que también hacia referencia Nicola cuando nos contaba que trabajadores con discapacidad de su empresa señalaban que sus compañeros sentían resentimiento hacia ellos por los ajustes en el tiempo o en el puesto de trabajo. Presentar la desigualdad, la falta de oportunidades o la discriminación como un problema “de los otros”, de un trabajador o de un colectivo identificado, sirve, sobre todo, a los intereses empresariales. 

Cada avance en materia de igualdad, y también se ha dicho aquí, hace a nuestra sociedad más justa, perfecciona la democracia y los derechos de toda la población. La conciliación de la vida laboral, familiar y personal, no es un problema de las mujeres, como decía ayer Begoña, sino del conjunto de la sociedad. Uno de los retos que se planteaban en la estrategia española para este año, era la sensibilización mediante acciones que influyan en los estereotipos, en las percepciones y que produzcan un cambio de actitudes individuales y colectivas, absolutamente necesario como vimos en los datos que nos  proporcionó Yolanda Besteiro sobre la posición de las mujeres en el ámbito laboral pero también en la que ocupan en la vida económica, política y cultural de España. 

Hay otra cuestión que se ha abordado en estos dos días. Que la legislación por muy perfecta que esta sea, no es suficiente si no se asegura su ejecución. Con la función de control, vigilancia y garantía que ejerce la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, pero también con la labor de los Interlocutores Sociales, si hablamos del ámbito laboral. 

Y aquí es donde más evidente se hace nuestra responsabilidad, tanto en la concertación social como en la negociación colectiva. Ayer hemos visto distintos ejemplos de cómo se abordan en las empresas las políticas de igualdad y qué opinión tenemos las organizaciones sindicales. La negociación de un plan pionero de conciliación para todos los trabajadores, en el caso del Banco de Sabadell; el cuestionamiento de que se pueda calificar como buena práctica el caso de una empresa de trabajo temporal que en definitiva no ofrece seguridad a los trabajadores, que contribuye a perpetuar a mujeres o trabajadores de minorías en puestos de trabajo precarios y donde no hay apenas representación sindical y por tanto negociación. Y, por último, el caso que Nicola nos contaba sobre un buen diseño de política en materia de personas con discapacidad, pero fallido en la práctica porque carece de aplicación efectiva. 

Es indudable que el debate sobre las buenas prácticas, nos lleva a hablar de la responsabilidad social de las empresas, una materia que en estos momentos se está abordando en el marco del Diálogo Social. En el día de ayer se decía que las empresas adoptan políticas de igualdad por razones éticas, legales y económicas. En demasiadas ocasiones se tiende a calificar una actuación empresarial como buena práctica cuando únicamente se está dando cumplimiento a lo que establece la Ley. Responsabilidad social y buenas prácticas, tiene que ser algo más. Y además, las organizaciones sindicales debemos reclamar y defender tanto el derecho fundamental a la actividad sindical y el papel que la Constitución nos reconoce. Difícilmente podemos considerar buena práctica aquella que se lleve a cabo en una empresa donde se ponga en cuestión el derecho de vindicación o la actividad sindical, como apuntaba Fanette. 

Se dijo ayer también que uno de los obstáculos para diseñar y ejecutar políticas efectivas de igualdad es la falta de datos, lo que impide señalar donde, quiénes y porqué se encuentran en situación de desventaja o son objeto de discriminación. Y cómo estábamos antes y lo que hemos ganado o perdido. Pero también puede ser una dificultad la dispersión de Administraciones responsables que puede dar lugar a la pérdida de la transversalidad. Fanette nos contaba cuantos organismos distintos son responsables en Bélgica en materia de igualdad. La pérdida de la transversalidad o compartimentar sin coordinación alguna políticas de igualdad puede llevarnos, por ejemplo, a diseñar políticas y medidas con vocación de universalidad en materia de igualdad por razón de sexo. Pero si no tenemos en cuenta que las mujeres inmigrantes están sometidas a una legislación especifica, la de extranjería, puede que estas medidas no sean tan eficaces como se pretende. 

Yolanda Besteiro y Toni Poveda, nos hablaron de la efectividad de las normas, de los logros en materia de igualdad, pero también de lo que queda por hacer y de la realidad de una desigualdad, que en el caso de las mujeres, sigue perviviendo en todos los ámbitos sociales. Y al igual que Nicola, Toni hizo referencia al silencio de quienes se encuentran en una determinada situación por miedo a perder el empleo. 

Pero además de esto, es preciso distinguir, en el ámbito laboral, cantidad de calidad. Fanette nos contaba que más del 80% de los empleados de Randstat eran mujeres. Pero ¿en qué trabajos? En los de siempre, al igual que sus empleados de minorías étnicas. 

CONCLUSIONES 

  • las mejoras en materia de igualdad en el ámbito laboral benefician al conjunto de los trabajadores.

  • la negociación colectiva y la concertación social son instrumentos fundamentales en manos de las organizaciones sindicales para asegurar el cumplimiento de las normas y para ir mas allá de lo que éstas establecen.

  • para elaborar políticas adecuadas, ha de partirse del diagnóstico de la situación y para ello es imprescindible disponer de los datos que permitan conocer la realidad y efectuar un seguimiento de los resultados de determinadas políticas.

  • la falta de oportunidades en el ámbito laboral, y la consiguiente falta de promoción, trabajos precarios, bajos salarios, tiene consecuencias en el largo plazo. Menos oportunidades, menos protección social.

  • si el trabajo, de calidad y digno, es el principal factor de integración social para el conjunto de la clase trabajadora, la falta de oportunidades y la desigualdad, puede ser el origen de un proceso de exclusión, precariedad y pobreza.

  • la igualdad, además de legislaciones especificas, ha de ser un elemento transversal en el conjunto de políticas de un Estado. Y en particular, en la política educativa, con la finalidad de producir el necesario cambio de valores, y asegurarnos un futuro donde la igualdad sea un principio incuestionable.

  • la protección a las victimas de discriminación es imprescindible, para reparar el daño causado, pero también para visibilizar una situación que permanece oculta por el miedo a las consecuencias, y en concreto, en el ámbito laboral, a la pérdida del empleo.

  • es preciso realizar un seguimiento de las políticas y medidas en materia de igualdad en el ámbito laboral, para evaluar y valorar sus resultados. Un buen diseño de política, no implica necesariamente su ejecución. Es preciso exigir transparencia, seguimiento y resultados.

  • elaborar una propuesta de una guía sindical sobre buenas practicas en consonancia con los acuerdos que alcancemos en el marco del diálogo social en materia de responsabilidad social. Una guía que pueda proporcionarnos criterios para valorar cuándo estamos o no, desde el punto de vista sindical, ante una buena práctica.

  • en el ámbito laboral, la igualdad de oportunidades no consiste únicamente en tener la posibilidad de acceder a un empleo, sino de promocionar y desempeñar puestos de trabajo de categorías superiores. Cantidad no es sinónimo de calidad ni de igualdad.

  • es preciso realizar un esfuerzo de concienciación, en nosotros mismos y en el conjunto del ámbito laboral y la sociedad. Pero empezando por nosotros, la igualdad forma parte de la acción sindical, nos ha costado, pero en esto puedo deciros que hemos sido la organización principalmente impulsora, de que la igualdad se llevara al terreno de la acción sindical y la concertación social europea, en el último Congreso de la CES. Donde debe estar, porque no hay calidad en el empleo sino hay igualdad.


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