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La
Decisión 771/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo
estableció el 17 de mayo de 2006, que el año 2007 seria
el Año Europeo de la Igualdad de Oportunidades para
todos. Una decisión que se basa en el articulo 13 del
Tratado de la Unión Europea que dispone que hay que
luchar contra la discriminación por motivos de sexo, de
origen racial o étnico, religión o convicciones,
discapacidad, edad u orientación sexual.
Partiendo de esta
declaración programática, varias Directivas han
establecido el principio de igualdad de trato y
oportunidades para las personas independientemente de su
origen racial o étnico (Directiva 43/2000 del Consejo),
la prohibición de discriminación en el empleo y la
ocupación por motivos de religión y convicciones,
discapacidad, edad u orientación sexual (Directiva
78/2000 del Consejo), y la aplicación del principio de
igualdad de trato entre hombres y mujeres al acceso de
bienes y servicios y su suministro (Directiva 113/2004
del Consejo).
El ideario y la acción
sindical de UGT ha contribuido de manera fundamental a
hacer realidad, en las normas y en la práctica, el
principio de igualdad de trato y oportunidades de todas
las personas, en el ámbito laboral particularmente, pero
también en el conjunto de la sociedad. Una contribución
que se ha materializado tanto en el proceso de Diálogo
Social abierto en 2004, como en el apoyo a la lucha de
determinados colectivos, la denuncia de situaciones y
normas discriminatorias y una acción sindical en los
centros de trabajo en los que siempre esta presente el
principio de igualdad de trato y oportunidades.
La participación de UGT,
reconocida a nivel internacional, ha llevado a que
nuestro secretario general, Cándido Méndez, sea uno de
los dos embajadores españoles para el Año Europeo.
El ámbito de actuación
natural de una Organización Sindical es el laboral. Pero
nuestro papel va más allá, en el sentido de que nuestras
acciones y propuestas tienen un efecto multiplicador en
la sociedad. Desde ese punto de vista, queremos plantear
nuestra contribución al Año Europeo de la Igualdad de
Oportunidades para todas las personas, coordinado en
España por la Dirección General de Integración de los
Inmigrantes (Secretaria de Estado de Inmigración y
Emigración. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales)
abordando en estas jornadas una serie de temas que
consideramos de particular interés, y centrándonos en
particular en los ámbitos del Año Europeo referidos a la
igualdad y no discriminación por razón de sexo, origen
racial o étnico, discapacidad y orientación sexual.
Las jornadas, que tuvieron
lugar en las Salas de Caballerizas del Palacio de la
Magdalena, fueron inauguradas por Dolores Gorostiaga,
Vicepresidenta y Consejera de Empleo y Asuntos Sociales
del Gobierno de Cantabria, Maria Jesús Cedrún,
Secretaria General de UGT-Cantabria y Candido Méndez,
Secretario General de UGT.
En diversas mesas
temáticas contamos con la participación de: Javier
Bernáldez del Observatorio Español del Racismo y la
Xenofobia; Yolanda Besteiro, Presidenta de la Federación
de Mujeres Progresistas; Antonio Poveda, Presidente de
la Federación Estatal de Lesbianas, Transexuales, Gays y
Lesbianas; Fanette Dúchesne de la FGTB (Bélgica), Begoña
Muñoz (Sección sindical del Banco de Sabadell); Nicola
Coughlin de la CWU (TUC, Reino Unido); Cristina
Fernández (Inspección de Trabajo y Seguridad Social);
Luís Pizarro (Adjunto del Defensor del Pueblo Andaluz);
José Chamizo de la Rubia (Defensor del Pueblo Andaluz) y
Maria Luisa Cava de Llano ( Adjunta Primera del Defensor
del Pueblo).
Fueron clausuradas por
Estrella Rodríguez Pardo, Directora General de
Integración de los Inmigrantes, tras la lectura de las
conclusiones por parte de Asunción Villalba, Secretaria
para la Igualdad de UGT-Cantabria y Almudena Fontecha,
Secretaria para la Igualdad de la Comisión Ejecutiva
Confederal.
CONCLUSIONES
Ayer
Javier Bernáldez decía que el Año Europeo de la Igualdad
de oportunidades para todos (esta es su traducción
literal), en España se denominaba de Igualdad de
oportunidades para todas las personas. Para que todos y
todas nos sintiéramos incluidos.
Pero en
realidad lo mas destacable de la denominación del año,
es que muchas veces, incluso en la normativa europea, se
establecía una distinción que en si misma ya era un
signo de desigualdad. Se hablaba de igualdad de
oportunidades cuando nos referíamos a políticas o
medidas que trataban de superar las diferencias en
función del sexo, y de igualdad de trato en el caso de
la orientación sexual, la discapacidad o el origen
racial o étnico.
Que
hablemos de igualdad de oportunidades para todas las
personas supone el reconocimiento de la situación de
desventaja de ciertos colectivos, que merecen no solo
ser tratados de igual manera, sino que también han de
gozar de las mismas oportunidades. Y para ello, en
ocasiones, son necesarias medidas especiales. Es tan
fácil como imaginar que tratamos igual a un trabajador
con una discapacidad que a un trabajador que no lo es, y
no se adapta, por ejemplo, su puesto de trabajo, ese
trabajador no tendrá las mismas oportunidades. El mismo
trato, eso si, pero este será el origen de una
desigualdad.
Por lo
tanto, y además de las actividades que se han
desarrollado este año, parece que tanto a nivel europeo
como nacional, empieza a consolidarse una nueva
concepción de la igualdad. Más justa y con más capacidad
de favorecer la cohesión social. Una concepción, además,
que a la UGT no le resulta extraña. Nuestras
resoluciones congresuales y nuestra actividad en todos
los niveles, responden a la idea de que en nuestra
acción sindical, hay materias transversales.
Cómo se
decía ayer en una de las presentaciones, tanto en la
negociación colectiva como en la concertación social a
la hora de abordar políticas sociales y de empleo, las
organizaciones sindicales debemos tener en cuenta el
efecto que tienen en la población trabajadora,
especialmente en quienes por una u otra razón se
encuentran en una situación más desfavorable.
Algo que
también se ha apuntado en la presentación de estas
jornadas y que nos habla de nuestra responsabilidad en
la consecución de una igualdad real, es el efecto
multiplicador que tiene lograr la igualdad en el ámbito
laboral. Y viceversa, quien es discriminado en el
trabajo, posiblemente también lo sea en otras esferas de
la vida diaria, como nos contaba Javier con respecto a
la población inmigrante en España.
Y
volviendo al tema de las palabras y su significado,
quizás deberíamos empezar a hablar de conseguir la
igualdad, no para los otros (para las mujeres, para las
personas con discapacidad, o para las personas de
distinto origen racial o étnico), sino para todos.
Porque de lo contrario, parece que estamos haciendo
concesiones, que no hablamos de derechos, sino de
favores que hacemos a quienes, por una u otra razón,
tienen dificultades para ejercer derechos que son de
todos.
Fanette,
lo expreso de una manera muy clara en referencia a la
segregación vertical y horizontal de las mujeres en el
ámbito laboral: a veces se trata de presentar como un
problema individual en lugar de colectivo. Algo a lo que
también hacia referencia Nicola cuando nos contaba que
trabajadores con discapacidad de su empresa señalaban
que sus compañeros sentían resentimiento hacia ellos por
los ajustes en el tiempo o en el puesto de trabajo.
Presentar la desigualdad, la falta de oportunidades o la
discriminación como un problema “de los otros”, de un
trabajador o de un colectivo identificado, sirve, sobre
todo, a los intereses empresariales.
Cada
avance en materia de igualdad, y también se ha dicho
aquí, hace a nuestra sociedad más justa, perfecciona la
democracia y los derechos de toda la población. La
conciliación de la vida laboral, familiar y personal, no
es un problema de las mujeres, como decía ayer Begoña,
sino del conjunto de la sociedad. Uno de los retos que
se planteaban en la estrategia española para este año,
era la sensibilización mediante acciones que influyan en
los estereotipos, en las percepciones y que produzcan un
cambio de actitudes individuales y colectivas,
absolutamente necesario como vimos en los datos que nos
proporcionó Yolanda Besteiro sobre la posición de las
mujeres en el ámbito laboral pero también en la que
ocupan en la vida económica, política y cultural de
España.
Hay otra
cuestión que se ha abordado en estos dos días. Que la
legislación por muy perfecta que esta sea, no es
suficiente si no se asegura su ejecución. Con la función
de control, vigilancia y garantía que ejerce la
Inspección de Trabajo y Seguridad Social, pero también
con la labor de los Interlocutores Sociales, si hablamos
del ámbito laboral.
Y aquí es
donde más evidente se hace nuestra responsabilidad,
tanto en la concertación social como en la negociación
colectiva. Ayer hemos visto distintos ejemplos de cómo
se abordan en las empresas las políticas de igualdad y
qué opinión tenemos las organizaciones sindicales. La
negociación de un plan pionero de conciliación para
todos los trabajadores, en el caso del Banco de
Sabadell; el cuestionamiento de que se pueda calificar
como buena práctica el caso de una empresa de trabajo
temporal que en definitiva no ofrece seguridad a los
trabajadores, que contribuye a perpetuar a mujeres o
trabajadores de minorías en puestos de trabajo precarios
y donde no hay apenas representación sindical y por
tanto negociación. Y, por último, el caso que Nicola nos
contaba sobre un buen diseño de política en materia de
personas con discapacidad, pero fallido en la práctica
porque carece de aplicación efectiva.
Es
indudable que el debate sobre las buenas prácticas, nos
lleva a hablar de la responsabilidad social de las
empresas, una materia que en estos momentos se está
abordando en el marco del Diálogo Social. En el día de
ayer se decía que las empresas adoptan políticas de
igualdad por razones éticas, legales y económicas. En
demasiadas ocasiones se tiende a calificar una actuación
empresarial como buena práctica cuando únicamente se
está dando cumplimiento a lo que establece la Ley.
Responsabilidad social y buenas prácticas, tiene que ser
algo más. Y además, las organizaciones sindicales
debemos reclamar y defender tanto el derecho fundamental
a la actividad sindical y el papel que la Constitución
nos reconoce. Difícilmente podemos considerar buena
práctica aquella que se lleve a cabo en una empresa
donde se ponga en cuestión el derecho de vindicación o
la actividad sindical, como apuntaba Fanette.
Se
dijo ayer también que uno de los obstáculos para diseñar
y ejecutar políticas efectivas de igualdad es la falta
de datos, lo que impide señalar donde, quiénes y porqué
se encuentran en situación de desventaja o son objeto de
discriminación. Y cómo estábamos antes y lo que hemos
ganado o perdido. Pero también puede ser una dificultad
la dispersión de Administraciones responsables que puede
dar lugar a la pérdida de la transversalidad. Fanette
nos contaba cuantos organismos distintos son
responsables en Bélgica en materia de igualdad. La
pérdida de la transversalidad o compartimentar sin
coordinación alguna políticas de igualdad puede
llevarnos, por ejemplo, a diseñar políticas y medidas
con vocación de universalidad en materia de igualdad por
razón de sexo. Pero si no tenemos en cuenta que las
mujeres inmigrantes están sometidas a una legislación
especifica, la de extranjería, puede que estas medidas
no sean tan eficaces como se pretende.
Yolanda
Besteiro y Toni Poveda, nos hablaron de la efectividad
de las normas, de los logros en materia de igualdad,
pero también de lo que queda por hacer y de la realidad
de una desigualdad, que en el caso de las mujeres, sigue
perviviendo en todos los ámbitos sociales. Y al igual
que Nicola, Toni hizo referencia al silencio de quienes
se encuentran en una determinada situación por miedo a
perder el empleo.
Pero
además de esto, es preciso distinguir, en el ámbito
laboral, cantidad de calidad. Fanette nos contaba que
más del 80% de los empleados de Randstat eran mujeres.
Pero ¿en qué trabajos? En los de siempre, al igual que
sus empleados de minorías étnicas.
CONCLUSIONES
-
la
falta de oportunidades en el ámbito laboral, y la
consiguiente falta de promoción, trabajos precarios,
bajos salarios, tiene consecuencias en el largo
plazo. Menos oportunidades, menos protección social.
-
si el
trabajo, de calidad y digno, es el principal factor
de integración social para el conjunto de la clase
trabajadora, la falta de oportunidades y la
desigualdad, puede ser el origen de un proceso de
exclusión, precariedad y pobreza.
-
la
igualdad, además de legislaciones especificas, ha de
ser un elemento transversal en el conjunto de
políticas de un Estado. Y en particular, en la
política educativa, con la finalidad de producir el
necesario cambio de valores, y asegurarnos un futuro
donde la igualdad sea un principio incuestionable.
-
la
protección a las victimas de discriminación es
imprescindible, para reparar el daño causado, pero
también para visibilizar una situación que permanece
oculta por el miedo a las consecuencias, y en
concreto, en el ámbito laboral, a la pérdida del
empleo.
-
es
preciso realizar un seguimiento de las políticas y
medidas en materia de igualdad en el ámbito laboral,
para evaluar y valorar sus resultados. Un buen
diseño de política, no implica necesariamente su
ejecución. Es preciso exigir transparencia,
seguimiento y resultados.
-
elaborar una propuesta de una guía sindical sobre
buenas practicas en consonancia con los acuerdos que
alcancemos en el marco del diálogo social en materia
de responsabilidad social. Una guía que pueda
proporcionarnos criterios para valorar cuándo
estamos o no, desde el punto de vista sindical, ante
una buena práctica.
-
en el
ámbito laboral, la igualdad de oportunidades no
consiste únicamente en tener la posibilidad de
acceder a un empleo, sino de promocionar y
desempeñar puestos de trabajo de categorías
superiores. Cantidad no es sinónimo de calidad ni de
igualdad.
-
es
preciso realizar un esfuerzo de concienciación, en
nosotros mismos y en el conjunto del ámbito laboral
y la sociedad. Pero empezando por nosotros, la
igualdad forma parte de la acción sindical, nos ha
costado, pero en esto puedo deciros que hemos sido
la organización principalmente impulsora, de que la
igualdad se llevara al terreno de la acción sindical
y la concertación social europea, en el último
Congreso de la CES. Donde debe estar, porque no hay
calidad en el empleo sino hay igualdad.
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