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Se mantienen los niveles de desigualdad y pobreza, los salarios tienen que crecer más

Se mantienen los niveles de desigualdad y pobreza, los salarios tienen que crecer más

UGT | martes, 29 de mayo de 2018

​La Encuesta de Estructural Salarial de 2016 constata que los salarios en España deben de crecer más porque se mantienen los niveles de desigualdad y pobreza

El salario neto más frecuente en España es de 993 euros al mes (para un trabajador sin hijos a cargo y con contrato indefinido) y España sigue en los puestos de cabeza de la UE en cuanto a trabajadores pobres (13,1%)

La brecha salarial baja porque bajan los salarios de los hombres, no por una mejora significativa del sueldo de las mujeres

UGT considera que ya no hay excusas, critica la reforma laboral que ha devaluado el empleo y los salarios y exige ganancias generalizadas del poder adquisitivo de todos los trabajadores, especialmente los que menos ganan

Los datos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial de 2016, publicada hoy por el INE, vuelven a poner de relieve que los salarios en España no crecen, a pesar de que la economía sí lo hace y las empresas obtienen beneficios muy elevados.

En 2016, el salario medio creció tan solo un 0,2% respecto del año anterior, una cifra similar a la que reflejó la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (0,1%). Se trata del aumento más reducido del salario medio registrado por esta encuesta en la actual etapa expansiva, que comenzó en 2014 (en 2014 fue el 0,7%, y en 2015 el 1,1%).

Es decir, que los sueldos están prácticamente congelados, a pesar de la bonanza de la economía, y que lejos de acelerar su aumento, incluso se reduce. De hecho, si en 2016 lo salarios no perdieron poder de compra (en términos medios) fue únicamente porque el IPC registró una variación negativa (-0,2%), algo anómalo, y que no se repetirá probablemente en muchos años (en 2017 fue del 2%, y en lo que va de 2018, del 1%).

Hay que tener en cuenta además que el salario más frecuente en España es inferior en 6.659 euros al año al salario medio, y que incluso se redujo en 2016: fue un euro más bajo que en 2015 (16.497,40 euros frente a 16.498,47). En términos netos, una vez descontadas las cotizaciones a la Seguridad Social y las retenciones del IRPF, esa cuantía supone un salario de tan solo 993 euros al mes (para un trabajador sin hijos a cargo y con contrato indefinido).

La recuperación económica, que está inflando los beneficios de las empresas, no llega a los bolsillos de los trabajadores y las trabajadoras. Tras la devaluación salarial de 2008 a 2013, cuando perdieron casi 10 puntos de poder de compra (según el Índice de Precios de Trabajo, que elimina el efecto composición del empleo), la reactivación económica no se traslada a las nóminas. Y ello se debe a que la reforma laboral de 2012 rompió la correa de transmisión para que eso fuera posible, al desequilibrar la negociación colectiva y otorgar un poder desmesurado a las empresas para modificar las condiciones laborales, incluidas las salariales.

Además, esa reforma laboral impulsó de manera muy evidente la precariedad laboral en todas sus facetas (temporalidad, tiempo parcial, autoempleo, contratas y subcontratas, etc.) lastrando los salarios y las condiciones de vida en general de la clase trabajadora.

No es extraño que el porcentaje de trabajadores con salarios inferiores al SMI prácticamente siga igual que en 2015 (12,6%, 3,8 puntos más que en 2008), y que haya aumentado el de aquellos que perciben un salario entre una vez y dos veces el SMI (del 32,3% al 33,1%). Es decir, que la suma de quienes cobran menos de dos veces el salario mínimo ha crecido, del 45% al 45,7%. Pese a la buena situación de las empresas, aumentan quienes perciben sueldos bajos.

Porcentaje de trabajadores en función de su ganancia con respecto al SMI

Porcentaje de trabajadors en función de su ganancia respecto al SMI.png 

Fuente: Gabinete Técnico Confederal de UGT a partir de Encuesta de Estructura Salarial 2016

Todo ello ha generado más desigualdad y más pobreza, que el aumento del PIB no está corrigiendo. España sigue en los puestos de cabeza de la Unión Europea en cuanto a trabajadores pobres (13,1%); y la desigualdad, tras crecer mucho en la etapa de crisis, no cede ahora. Así lo pone de relieve la Encuesta de Estructura Salarial, que refleja cómo el Índice de Gini fue en 2016 igual que en 2015 (34,3), 2,1 puntos.

En suma, crece el PIB y el beneficio empresarial, pero no los sueldos de las trabajadoras y los trabajadores. Por razones de eficiencia económica y justicia social el camino a seguir solo es uno: adoptar medidas para que se reduzca la precariedad, mejorar las condiciones laborales y aumentar los salarios de manera nítida.

Este es el planteamiento de UGT en la mesa de diálogo social con la patronal, para negociar un nuevo Acuerdo de convenio para 2018 y los años siguientes. Y por eso reivindicamos que los salarios crezcan más que la inflación, que recuperen parte del poder de compra perdido en los años anteriores, y que, allí donde sea posible, en función de la productividad generada, los sueldos crezcan más. Y también defendemos que se dignifiquen los salarios más bajos, por lo que reivindicamos un salario mínimo de convenio de 1.000 euros.

Hay menos brecha salarial porque bajan los salarios de los hombres

La brecha salarial entre mujeres y hombres se redujo un 2,24% en los salarios de 2016, en relación a los salarios de 2015. Ello no se debe tanto a una mejora salarial significativa de las mujeres (los salarios de las mujeres sólo han aumentado de media en 97,76 euros al año, unos 8 euros al mes), sino a un descenso generalizado de los salarios que afectan más a los hombres (los salarios de los hombres de media se han reducido 68,33 euros).

Además, en los sectores más feminizados y, por tanto, peor retribuidos, las brechas aumentan y los salarios de las mujeres descienden. En Actividades Sanitarias y de Servicios, donde más de una de cada siete mujeres desempeñan su empleo, 1.105.200 mujeres, han visto reducidos sus salarios en una media anual de 234,36 euros. La brecha salarial para este sector ha pasado del 27,23% en 2015 al 29,85% en 2016.

Las Industrias Extractivas, el único sector de actividad donde las mujeres recibían salarios más elevados que los hombres, han visto cómo éstos descendían en 1.752,33 euros anuales.

El sector de la información y las comunicaciones ha reducido la brecha salarial del 18,30% al 16,36% de la forma más drástica y más gravosa para las mujeres que han visto reducidos sus salarios en 101,27 euros anuales, pero aún más perjudicial para los hombres, cuyos salarios han descendido en 942,80 euros.

Si analizamos las brechas salariales por Comunidades Autónomas, en el 35% de las CCAA las diferencias salariales entre mujeres y hombres ha subido (es decir, en 6 de las 17, ya que no se facilitan datos para Ceuta y Melilla. Así, Andalucía, Aragón, Asturias, Castilla y León, Galicia y País Vasco han visto acrecentar las diferencias entre sexos.

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