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El Plan Anual de Política de Empleo 2016 es reflejo de la falta de voluntad del Gobierno en las políticas activas

El Plan Anual de Política de Empleo 2016 es reflejo de la falta de voluntad del Gobierno en las políticas activas

UGT | martes, 3 de mayo de 2016

​UGT y CCOO consideran que el Plan Anual de Política de Empleo 2016 es nuevamente una mera recopilación de los programas y servicios a desarrollar por las Comunidades Autónomas y el Servicio Público de Empleo Estatal.

Ambos sindicatos reclaman un Plan que responda a un correcto diagnóstico del mercado laboral español, tras una evaluación real de los programas y servicios ejecutados en anteriores planes, que permitan corregir y mejorar, para alcanzar la eficacia y eficiencia que requiere nuestro mercado laboral.

El plan de 2016 refleja la falta de voluntad del Gobierno sobre políticas activas, por lo que exigen aumentar la partida presupuestaria dedicada a este tema, ya que se ha ido reduciendo dicho gasto y ha dificultado la posibilidad de las personas de encontrar un empleo.

El día 19 de abril, se celebró la reunión del Consejo General del Sistema Nacional de Empleo (SNE), en el que se presentó el Plan Anual de Política de Empleo para 2016 (PAPE 2016) acordado en el marco de la Conferencia Sectorial de Empleo y Asuntos laborales el día anterior.

En el seno del Consejo, UGT y CCOO solicitamos un plazo de 10 días para realizar observaciones al PAPE 2016 y pedimos que en esta vez las aportaciones se tengan en cuenta, dado que en ocasiones anteriores (PAPE 2014 y 2015, Estrategia Española de Activación para el Empleo, Cartera de Servicios, etc.) ninguna de las alegaciones remitidas por nuestras organizaciones sindicales han sido tomadas en consideración en los textos finales.

Dejamos, además, constancia, de que los interlocutores sociales no hemos participado en ningún momento en la elaboración del PAPE 2016, como tampoco lo hicimos en los Planes de 2014 y 2015.

Así, el viernes 29 de abril remitíamos, en plazo, al Secretario de Estado de Empleo, nuestras observaciones al Plan, confiando en que, en esta ocasión, no suceda como en años anteriores, y el Gobierno Central nos dé la oportunidad de intervenir de forma activa en la elaboración de dicho Plan, teniendo en cuenta que es una obligación el consenso y consulta con los interlocutores sociales sobre este tipo de planes y acuerdos.

El PAPE es uno de los principales instrumentos para la coordinación y ejecución de las políticas activas de empleo en toda España y debería basarse en la programación, evaluación y financiación. Sin embargo, el Plan para 2016, al igual que sus predecesores, es una mera recopilación de los servicios y programas a desarrollar/ejecutar por las Comunidades Autónomas (CCAA) y el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE).

El Plan para 2016 vuelve a partir de una foto distorsionada del mercado laboral español, en un diagnóstico que ensalza los buenos resultados logrados en el mercado de trabajo y esconde los graves problemas de los que adolece: la elevada tasa de paro, especialmente en mayores de 45 años y jóvenes; el efecto desánimo; la calidad del empleo creado, basado en la temporalidad, la disminución de la duración media de los contratos, el incremento de la rotación laboral y el auge del tiempo parcial involuntario; la devaluación salarial; las desigualdades; y los elevados niveles de paro de larga duración, que junto a la reducción de la tasa de cobertura, supone un peligro para la extensión de las desigualdades y de la pobreza en el país.

El Gobierno en funciones, en el PAPE 2016, ignora voluntariamente las recomendaciones de la Comisión Europea y la realidad, tanto de las dificultades de acceso y permanencia en el mercado de trabajo y la desigualdad en el mismo, como del aumento de la pobreza y la exclusión de gran parte de la población. La exclusión en el análisis de contexto de los datos del progresivo empobrecimiento de la población en edad activa, y por lo tanto el alejamiento cada vez más acusado de los objetivos de la Estrategia 2020, en materia de empleo y de reducción de la población bajo el umbral de la pobreza, es una forma no solo de enmascarar la realidad laboral y social de España, sino que impide que el Plan responda a las necesidades de la población trabajadora.

Se presenta un PAPE incompleto: no recoge información alguna sobre las medidas que contiene el Programa Nacional de Reformas y el Programa de Estabilidad, contenido fundamental, pues abordan las reformas estructurales y cambios legislativos que propone realizar el Gobierno en funciones en los próximos meses; no se adjunta la descripción de las servicios y programas que contiene; ni se facilita la evaluación de las acciones y medidas ejecutadas en 2015. Todo esto impide realizar un análisis que permita corregir y mejorar, para alcanzar la eficacia y eficiencia que requiere nuestro mercado laboral.

En este nuevo PAPE se emplea la metodología de evaluación usada en los dos planes anteriores, con un sistema de indicadores consensuados con las CCAA de difícil interpretación y que a día de hoy sólo sirve como una herramienta de distribución de fondos para políticas activas entre CCAA en función de objetivos. Pero seguimos sin conocer cuáles han sido los resultados reales de los programas y planes en el mercado laboral. Es el caso del Programa de Activación para el Empleo y el Plan de Garantía Juvenil.

Por último, volvemos a manifestar nuestra reivindicación de aumentar la partida presupuestaria en materia de políticas activas de empleo ya que el actual Gobierno solo ha hecho descender dicho gasto, mermando la posibilidad de encontrar empleo de miles de personas desempleadas.

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