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Las mujeres españolas cobran
un 30% menos que los hombres

  (UGT, 23 de octubre de 2003)

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La discriminación salarial por razón de sexo está plenamente integrada en nuestro mercado de trabajo. Según las estadísticas del INE, las mujeres españolas cobraron en el año 2000 un 30% menos que los hombres, el doble del porcentaje medio de la UE. En este sentido, UGT acusa al Gobierno de falta de voluntad para solucionar este problema y de haber eliminado de las últimas encuestas de salarios datos desagregados por sexo y de justificar ante la Comisión Europea su falta de actuaciones en base a que se están investigando las cuasas de las diferencias salariales. El Consejo Económico y Social (CES) aprobó ayer el Informe sobre la negociación colectiva como mecanismo para promover la igualdad entre hombres y mujeres en el acceso y la permanencia en el empleo. Pero el sindicato quiere dejar patente que el esfuerzo de los agentes sociales por sí sólo no basta para avanzar en la igualdad de oportunidades y pide una Ley Integral que analice la situación global de la mujer y establezca medidas eficaces para garantizar un mercado laboral más justo.

El empleo de las mujeres es de peor calidad que el de los hombres, pero esta discriminación laboral no tiene razón de ser y obedece a falsos estereotipos. La discriminación salarial por razón de sexo también está plenamente integrada en nuestro mercado de trabajo. Según los datos facilitados por el Instituto de la Mujer a partir de estadísticas del INE, en 2000 las mujeres españolas cobraron un 30% menos que los hombres, el doble del porcentaje medio de la Unión Europea. La Organización Internacional del Trabajo situaba el porcentaje entre un 27 y un 28%. UGT denuncia la falta de voluntad del Gobierno para solucionar este problema y le acusa de haber eliminado de las últimas encuestas de salarios datos desagregados por sexo. El sindicato asegura que el Ejecutivo justifica ante la Comisión Europea su falta de actuaciones en base a que se están investigando las causas de las diferencias salariales.

Para UGT, las actuaciones encomendadas a la Inspección de Trabajo dentro del marco del IV Plan de Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres (2002-2006) para erradicar la discriminación laboral por razón de sexo son poco creíbles, dado que la inspección carece de los medios necesarios, incluido personal formado en esta materia, para desarrollar de forma rigurosa su trabajo. Una vez más se demuestra que lo verdaderamente importante para el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales es la propaganda (donde se invierten partidas económicas considerables), y no poner a disposición de los profesionales de la Inspección los medios necesarios para llevar a cabo su labor. Una labor imprescindible para contribuir a detectar la discriminación laboral, incluida la discriminación en los salarios.

Según los datos que se desprenden de la Encuesta del Panel de Hogares de la Comunidad Europea, las discriminaciones salariales varían por tramos de edad, por nivel de formación, por modalidad de contratación, por sector y por profesión. Se constata así que las diferencias salariales en el sector público son más débiles que en el privado; que en los sectores feminizados, como el de servicios, los salarios son más bajos y que en la media en que un sector aumenta la presencia de mujeres los salarios bajan tanto para hombres como para mujeres. Además, en los sectores feminizados los hombres son los que acceden a los puestos mejor retribuidos. Es significativo que los complementos para mujeres en puestos de decisión asciendan a un 13,5% frente al 23% que perciben los hombres y que en la UE las mujeres cualificadas perciben un 19% menos de salario que los hombre.

Algunas de las conclusiones preliminares del estudios del Consejo y la Comisión Europea sobre discriminación salarial entre mujeres y hombres revela que el nivel de cualificación elevado implica remuneraciones mayores, pero sobre todo para los hombres; que los contratos temporales suponen menores ganancias horarias, especialmente en España, Portugal y Austria; y que los niveles de remuneración en muchos casos depende del tamaño de las empresas. La diferencia de salarios entre una empresa grande y una pequeña es de un 16% para los hombres y de un 13% para las mujeres, lo que nos conduce a afirmar que el trabajo de las mujeres es poco valorado independientemente del tamaño de la empresa. La discriminación salarial entre hombres y mujeres depende, también, del estatus familiar. Los hombres casados con hijos perciben de media un salario hora bruto un 7% más elevado que los hombres solteros sin hijos. En el caso de las mujeres, sin embargo, ocurre a la inversa: las casadas con hijos tienen ganancias horarias brutas más bajas que las mujeres solteras sin hijos. Sólo en Dinamarca y Finlandia la situación familiar no influye en el salario.

La Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo 2002 refleja también que las mujeres tienen menos expectativas que los hombres de acceder a mejores retribuciones en función de un cambio en el puesto de trabajo. En este sentido, la información recogida sobre los motivos del cambio de puesto de trabajo, arroja un dato llamativo, la diferencia de diez puntos porcentuales, a favor de los hombres que cambiaron de puesto de trabajo por un salario mayor. En general, las diferencias de salario van en aumento a lo largo de toda la vida activa en todos los sectores. Sin embargo, estas diferencias son menores donde las condiciones laborales están más reguladas.

Para UGT, la negociación colectiva es el elemento vertebrador para eliminar las discriminaciones laborales, ya no sólo laborales sino también por razón de sexo. De ahí que durante años haya insistido en llegar a un acuerdo con las organizaciones empresariales en esta materia. El informe aprobado ayer por el CES va en esta misma línea y supone un esfuerzo que da continuidad a la línea de trabajo ya iniciada por los agentes sociales y reforzada por el Acuerdo de Negociación Colectiva 2003. Éste ya contiene una capítulo específico que tiene como objetivo erradicar la discriminación y mejorar los contenidos de la negociación colectiva. Fruto de este acuerdo, los nuevos convenios colectivos que se firman al amparo del mismo recogen importantes avances en esta materia. Pero el esfuerzo sindical por sí sólo no basta para avanzar en la igualdad de oportunidades, es precisa una Ley Integral que analice la situación global de la mujer, que establezca medidas eficaces para garantizar un mercado laboral más justo, en el que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades y los mismos derechos.

     
 

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