ANÁLISIS DE LA CRISIS ECONÓMICA DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

Especial, diciembre 2009

BOLETÍN DIGITAL DEPARTAMENTO CONFEDERAL DE LA MUJER

Perspectiva de género como oportunidad de cambio

EL MUNDO QUE QUEREMOS. RESPUESTAS FEMINISTAS A LOS DESAFÍOS MUNDIALES

Dolores Renau y Ana de Miguel plantearon los más importantes retos en el ámbito mundial, así como las respuestas que propone el feminismo ante estos desafíos.

Para Dolores Renau, psicóloga experta en formación política de mujeres, el mundo “que queremos es un mundo que defiende a rajatabla las conquistas realizadas sobre todo en los tres aspectos fundamentales: Derechos Humanos, Ciudadanía y el Feminismo como postura teórica y práctica que permite realizar un análisis radical de la realidad pasada y presente, así como ofrecer alternativas a un mundo que no nos gusta.”

Considerando la desigualdad por motivo de sexo como un hecho universal, debe buscarse la igualdad a través de instrumentos, organizaciones y culturas que tengan alcance universal. Organizaciones internacionales como la ONU, OIT o la Internacional Socialistas de Mujeres, entre otras, elaboran mensajes y propuestas de igualdad frente a las tradiciones, culturas e integrismos que mantienen a las mujeres sumisas y explotadas. El rechazo a todo tipo de violencia, así como el análisis de las necesidades humanas es el punto en el que el feminismo tiene respuestas y preguntas, retos y realizaciones.

Los derechos conseguidos para las mujeres deben completarse ahora con la construcción de una nueva Agenda, capaz de actuar en política, en la sociedad y en los valores y la cultura, con proyectos globales. Es necesario que las mujeres tomen posiciones en las instituciones, introduciendo nuevas cuestiones, nuevos estilos que respondan mejor a la realidad.

Para Ana de Miguel, profesora de Filosofía Moral y Política de la URJC, el feminismo ha recorrido un largo camino hasta llegar a valorar el alcance y la gravedad de las múltiples consecuencias que genera en la vida personal y social el sistema patriarcal. En todo caso, el sistema de sexo-género utiliza todos los recursos materiales y simbólicos con que cuenta en cada caso para que las mujeres queden subordinadas y sometidas al servicio material, mental y afectivo de los hombres.

En la sociedad patriarcal no existen valores universales, si no valores masculinos y valores femeninos. Sin embargo, los logros de las últimas décadas implican el acceso de las mujeres a la autonomía y, por tanto, a la condición de sujetos morales, con capacidad de elección y decisión. Con ello, se han desarrollado los valores democráticos e igualitarios en todos los ámbitos. Además, se plantea la necesidad de reflexionar sobre cómo afectan estos cambios a los varones.

Frente a las visiones catastrofistas, Ana de Miguel considera que el feminismo se presenta lleno de proyectos de reforma social y moral que interpelan a la conciencia y a la responsabilidad de cada persona de forma radical.

LA CRISIS DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO. UN ANÁLISIS SOBRE CÓMO LA CRISIS ESTÁ REPERCUTIENDO EN EL ÁMBITO LABORAL, PERSONAL Y SOCIAL DE LAS MUJERES

Los contextos de crisis económica favorecen los ataques contra los derechos de los trabajadores, especialmente los derechos de igualdad que se refieren a la situación de las mujeres en el trabajo. Por ello, Sara Berbel realizó un diagnóstico de la situación sociolaboral, como base para tratar de mostrar la necesidad de no retroceder en determinadas prácticas que consoliden los derechos humanos.

Analizada la situación actual, se plantearon propuestas para abordar el futuro de las políticas de género para conseguir la igualdad efectiva de hombres y mujeres en el ámbito laboral. Un repaso al concepto de trabajo destapó la necesidad de ampliarlo para dar cabida a todos los trabajos que desarrollan las mujeres, incluso los no remunerados.

Sara Berbel mostró diferentes estudios que abordan el impacto de la situación de desempleo desde la perspectiva de género, las distintas formas de afrontarlo y sus consecuencias sociales, culturales y políticas.

Uno de los temas más importantes fue el repaso al significado del concepto de igualdad de oportunidades en los distintos contextos laborales. Se diferenció lo que suponen prácticas de igualdad de oportunidades de otras que son supuestamente neutras y que, al confundirse, redundan en la discriminación contra las mujeres.

Igualmente, se propusieron modelos de liderazgo que permitan la implantación de la igualdad en las organizaciones a partir del análisis de las estructuras que predominan en las organizaciones.

Por último, se planteó la necesidad de una nueva organización del tiempo laboral y social, desde la perspectiva integral, que permita la compatibilidad de la vida personal y laboral en el ámbito empresarial, tanto de las mujeres como de los hombres.

CRISIS Y EMPLEO DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

En esta Mesa se abordó la situación de diversos sectores de la producción, desde una perspectiva sindical, haciendo un análisis de cómo la crisis está afectando al empleo relacionado con la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres.

José Antonio Gracia analizó el sector de Banca, destacando que entre 2006 y 2007, el empleo femenino tuvo un crecimiento del casi 11 %; también creció el empleo masculino, pero sólo un 0’45 %. Sin embargo, en el periodo entre 2007 y 2008 decreció el empleo femenino en más del 1 %, mientras que el masculino lo hacía en casi el 3 %.

Señalar que ha aumentado el empleo femenino en la escala de Técnicos, entre 2006 y 2008, en un 16’17 %, habiendo decrecido ligeramente el masculino en el mismo grupo y periodo de tiempo.

En los sectores de servicios, el empleo femenino se ha mantenido un poco más estable pues la incorporación de la mujer en estos sectores es mayor que la de los hombres. Aún así, la crisis repercute negativamente en el crecimiento y desarrollo del empleo.

Lo más grave es que la crisis está influyendo negativamente en las políticas activas de conciliación e igualdad, por lo que muchas empresas están dando marcha atrás en los compromisos adquiridos en esta materia.

Marta Guadalupe González habló en representación la Federación de Industrias Afines (FIA UGT), que incluye los sectores de Textil, Minería, Energía y Químicas, sectores altamente masculinizados en los que las mujeres tienen presencia, casi exclusivamente, en puestos de administración. Lo mismo ocurre en la Federación de Metal, Construcción y Afines (MCA UGT), representada en la Mesa por otra mujer, Dionisia Muñoz.

En estos sectores, es especialmente complicada la defensa de la igualdad en el ámbito laboral. Por ello, hay que luchar para que la crisis no sea la excusa para detener la aplicación de las medidas de igualdad. Se debe vigilar, también, que en los procesos de ajuste de plantillas no se produzcan salidas desproporcionadas de mujeres que encubran una discriminación. Se espera que, una vez que llegue la recuperación, no se reproduzcan discriminaciones y se potencien las acciones positivas hacia la mujer.

Es importante convencer al empresario de que la igualdad reporta beneficios, tanto económicos como de imagen. Además, los derechos adquiridos deben ser irrenunciables.Igual de importante resulta reflexionar sobre la implicación de los propios sindicalistas en los procesos de negociación colectiva, donde es imprescindible la información, la formación y la convicción con respecto a la igualdad efectiva entre mujeres y hombre en el ámbito laboral

LA CRISIS COMO OPORTUNIDAD PARA EL CAMBIO. PROPUESTAS MULTIDISCIPLINARES PARA UNA NUEVA HOJA DE RUTA

El modelo económico actual, el que se encuentra en crisis, ha estado dominado por los comportamientos llamados masculinos, marcados por los niveles de testosterona, tanto si los desarrollaban los hombres como si lo hacían las mujeres. Algún estudio, incluso, ha relacionado esos niveles de testosterona con la capacidad de asumir riesgos financieros.  A la vista del desastre económico que se ha generado en el mundo a partir de las hipotecas suprimes y algunas otras transacciones financieras consideradas típicamente masculinas, cabría esperar que el futuro reconsidere estos modelos.

Gemma Lienas proponía, en esta línea, que deberían priorizarse comportamientos contrarios a los que hasta ahora se han tenido en cuenta. De esta forma y, como prevención de nuevas crisis, debería darse paso a conductas menospreciadas históricamente por considerarse femeninas. Conductas como las filiativas, cautelosas y cooperativas.

Marta Scarpato, por su parte, repasó la “Hoja de ruta para la igualdad entre mujeres y hombres” a recorrer por la Unión Europea entre 2006-2010. Las prioridades se concretaban en conseguir la misma independencia económica para las mujeres y los hombres; la conciliación de la vida privada y la actividad profesional; la misma representación en la toma de decisiones; la erradicación de todas las formas de violencia de género; la eliminación de los estereotipos sexistas y la promoción de la igualdad de género en la política exterior y de desarrollo.

La tasa de empleo femenino pasó del 51 % en 1997, al 58’3 % en 2007, y no parece que la crisis económica vaya a favorecer alcanzar el 60 % marcado como Objetivo de Lisboa. Además, más del 31 % de las asalariadas trabajan a tiempo parcial, lo que supone un porcentaje cuatro veces mayor que el de los hombres. Esto refleja que la distribución desigual de las responsabilidades familiares y domésticas obliga a las mujeres más que a los hombres a aceptar estos trabajos.

La segregación profesional y sectorial no ha cambiado demasiado, lo que mantiene a las mujeres en trabajados peor valorados y, por tanto, peor remunerados, con lo que la brecha salarial de género se sitúa en el 17’4 % de media en la UE.

Teniendo en cuenta que las mujeres se encuentran más en los sectores informales, en el empleo vulnerable, el trabajo a tiempo parcial y siguen peor remuneradas, la OIT señala que la tasa mundial de empleo vulnerable debe situarse para 2009 en casi el 55 % para las mujeres, y en sólo el 47 % para los hombres.

Pero la crisis también puede ser una oportunidad. Según el Grupo de Trabajo de Mujeres sobre la Financiación para el Desarrollo, (Social Watch) “una respuesta a la crisis basada en derechos requiere, entre otras cosas, la reforma profunda de la arquitectura financiera mundial con el fin de gestionar eficazmente los desequilibrios provocados por la crisis y en especial, asegurar que las respuestas políticas no atropellen el bienestar familiar y la prestación de servicios para la economía del cuidado, o sea a las mujeres. Es ante todo una cuestión de justicia social, pero también de sólida política económica.”