Número 55. Diciembre 2009

BOLETÍN DIGITAL DEPARTAMENTO CONFEDERAL DE LA MUJER

Opinión

POR UN 10 EN IGUALDAD

Enrique Cabero

Muy pocas personas se acuerdan de Jano, uno de los dioses romanos más antiguos y populares, representado con dos caras contrapuestas que observan de Este a Oeste, a través de las puertas de su templo, el pasado y el futuro. A él se le dedica, sin embargo, el primer mes del año, privilegio que con justicia y mejor criterio astronómico quitó a Marte (marzo), dios de la guerra, en pleno debate sobre la mejora del calendario juliano. Ni siquiera la evolución del término latino ianuarius, muy acusada en el castellano, sobre todo si se compara con otros idiomas (xaneiro, gener, janeiro, janvier, januar, january, gennaio), ha variado el significado ancestral de esta bisagra del calendario. A Jano se encomendaron emperadores y esclavos buscando la conversión en hechos de los mejores deseos para el nuevo año. Persiguieron asimismo su sabiduría, con mayor o menor ahínco, para examinar con acierto lo pretérito y extraer las debidas conclusiones.

Seguimos encontrando en estas semanas en las que cambiamos de año una excusa única para realizar balances y señalar metas, aunque en ocasiones nos quedemos excesivamente sólo en el ámbito de los anhelos. Así las cosas, prefiero proponer como objetivo, sin perjuicio de que también exprese con ello un deseo, que el 10 sea un año que consolide los progresos institucionales sobre la igualdad efectiva de mujeres y hombres con avances significativos en la transformación de una sociedad lacrada por el machismo y sus rémoras. Esta consolidación por la acción, singularmente relevante en el mundo del trabajo, se presenta como un instrumento útil para lograr un 10 en igualdad, esto es, un año nuevo en el que la sociedad y los poderes públicos asuman unánime y firmemente la tolerancia cero frente a la discriminación y, por supuesto, frente a la violencia de género, su más execrable manifestación. No olvidemos que los derechos, incluido el derecho fundamental de igualdad, se conquistan con dificultad pero pueden verse restringidos con facilidad.

El año que termina ha continuado marcando tendencia a favor de la igualdad efectiva de mujeres y hombres (hemos tenido ocasión de ir comentando algunos hitos al respecto en estas páginas electrónicas de CRISÁLIDA), si bien los datos demuestran que la tozudez de la realidad y sus resistencias machistas lentifican la consecución de lo inicialmente previsto. Estoy convencido de que el nuevo año mantendrá la tendencia con dos procesos esenciales de retroalimentación supranacional e internacional de modelos, iniciativas y herramientas españoles, europeos y mundiales. Me refiero naturalmente a la concreción de las conclusiones de la Conferencia Mundial para la Mujer, convocada por la Confederación Sindical Internacional y celebrada el pasado mes de octubre, y a la aprobación posible de las propuestas que va a someter a debate el Gobierno con motivo de la Presidencia española de la Unión Europea del primer semestre.

De la Conferencia Mundial para la Mujer me quedo principalmente con la decisión inequívoca de situar la lucha por la igualdad efectiva de mujeres y hombres como prioridad absoluta de los programas de acción de las organizaciones sindicales más representativas. La tutela de la igualdad en las relaciones laborales y, aún más, la conversión de las empresas en ámbitos de promoción de la igualdad, objetivos expresados por la Ley Orgánica de igualdad efectiva de mujeres y hombres de 2007, requieren del acierto en la negociación colectiva y en la elaboración de los planes de igualdad.

De las previsiones para la Presidencia española de la Unión Europea selecciono tres destacadas en intervenciones recientes tanto por el presidente del Gobierno como por la ministra de Igualdad: “La igualdad efectiva entre mujeres y hombres constituye una de nuestras prioridades internas y lo será también en el desarrollo de nuestra Presidencia. Por ello, apoyaremos la elaboración de un Plan de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres para el período 2011-2015, con especial énfasis en las cuestiones laborales. Otro objetivo central será proseguir la lucha a favor de la erradicación de todas las formas de violencia de género. Propondremos dos iniciativas: la creación de un Observatorio Europeo sobre Violencia de Género y la adopción de una Orden Europea de Protección, que extenderá a todo el territorio de la Unión las medidas de seguridad adoptadas por un Órgano Judicial de un Estado miembro”.

Feliz 10 para todas y todos.

Enrique Cabero es profesor titular de Derecho del Trabajo en la Universidad de Salamanca, y miembro de su Unidad de Igualdad.

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