LA LEY DE IGUALDAD Y LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA
DOS AÑOS DESPUÉS

Especial, julio 2009

BOLETÍN DIGITAL DEPARTAMENTO CONFEDERAL DE LA MUJER

OIT Trabajo Decente

Trabajo decente e igualdad de género

Según el concepto definido por la OIT (Organización Internacional de Trabajo), y adoptado por la comunidad internacional, el trabajo decente es un trabajo productivo para hombres y mujeres en condiciones de libertad, equidad, seguridad  y dignidad humana.

OIT trabajo decenteEl trabajo decente implica oportunidades de trabajo productivo y con un ingreso justo; proporciona seguridad en el lugar de trabajo y protección social para los trabajadores/as y sus familias; ofrece mejores perspectivas para el desarrollo personal y favorece la integración social; da a las personas libertad de expresar sus opiniones, organizarse y participar en la toma de decisiones que inciden en sus vidas; y garantiza la igualdad de oportunidades y de trato para todos y todas.

El trabajo decente, en tanto que concepto y programa, fue introducido y promovido inicialmente por la OIT en 1999.

Coincidiendo con la declaración sobre la justicia social para una globalización equitativa, adoptada en 2008, por la Conferencia Internacional de Trabajo (CIT), se decidió que en 2009, año en que la OIT conmemora su 90º aniversario, la CTI, celebrara un debate sobre “la igualdad de género como eje del trabajo decente” y para ello elaboró un informe, en el que se recogen las siguientes reflexiones:

El objetivo global del Programa de Trabajo Decente es lograr un cambio positivo en la vida de las personas, tanto a escala nacional como local. La crisis económica y financiera crea un nuevo escenario para analizar los logros obtenidos en materia de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y que hacer para conservar los progresos alcanzados.

El trabajo decente, desde la perspectiva de género, acarrea eliminar todo tipo de discriminaciones que vienen soportando las mujeres de todo el mundo, desde el acceso al empleo remunerado, las modalidades de contratación, el tipo de jornada, las dificultades en la promoción, en consecuencia de las discriminaciones anteriores, las diferencias salariales, la escasa o nula en muchos países de la protección a la maternidad y las pocas medidas adoptadas en materia de conciliación de la vida laboral y familiar.

Pero las desigualdades entre mujeres y hombres no se producen solamente en el momento de acceder a un empleo, se producen a lo largo de toda la vida y además se van acumulando e intensificando en el tiempo. Hay niñas que se ven obligadas a trabajar a una edad temprana, lo cual les impide disfrutar de una infancia decente, el acceso a la educación y a la formación además de un derecho es la única salida de escapar a la pobreza.

Las desigualdades que se producen en el acceso y permanencia en el empleo, se pueden combatir conociendo los derechos como trabajadores, incluido el derecho a afiliarse a un sindicato, hacer valer estos derechos es estar más cerca de un trabajo decente.

Las desigualdades que sufren las mujeres a lo largo de toda su vida, las sitúa en condiciones de desventaja económica al llegar la vejez, aumentando los casos de pobreza femenina, dando lugar al fenómeno denominado feminización de la pobreza.

igual salarioEs innegable la regulación de normas y leyes que se han aprobado en todo el mundo relativas a la igualdad de trato y oportunidades y se ha avanzado igualmente en la protección del ejercicio de estos derechos. Un instrumento fundamental para avanzar en la igualdad de género es el diálogo social tripartito, la OIT, llama la atención sobre la necesidad de aumentar la presencia de mujeres en dichos procesos de diálogo social y al mismo tiempo señala la necesidad de introducir la perspectiva de género en los procesos cambiantes del mercado de trabajo.

Analizar en profundidad los avances de las políticas de igualdad entre hombres y mujeres, requiere disponer de datos suficientes desglosados por sexo, para realizar análisis precisos de las situaciones y poder planificar las políticas y realizar su seguimiento y evaluación. Especial hincapié, requiere disponer de instrumentos que permitan analizar las retribuciones salariales.

A la discriminación que aún persiste, en tiempos de crisis económica y financiera como el actual, se corre el riesgo de retroceder en los logros alcanzados en materia de igualdad y por tanto, podrían aumentar las desigualdades.

La crisis pone en primer plano la necesidad del Programa de Trabajo Decente de la OIT. Por dos razones fundamentalmente, en primer lugar por las discriminaciones que aún siguen soportando las mujeres, que deben ser combatidas como cuestión de derechos humanos fundamentales y de justicia. Y en segundo lugar porque las mujeres son fundamentales como agentes económicos, capaces de transformar la sociedad y la economía.

Debemos  estar muy vigilantes a las desigualdades que se producen a lo largo de toda la vida de las mujeres, porque aunque se ha avanzado de manera significativa en la eliminación de las discriminaciones directas, las discriminaciones indirectas persisten.

No podemos obviar, que para la OIT, el concepto trabajo decente engloba también el trabajo no remunerado que se realiza en el ámbito de la familia y de la comunidad y que habitualmente no es tenido en cuenta, en los análisis económicos.

La igualdad de género y el Programa de Trabajo Decente de la OIT

la igualdad de genero en el corazon del trabajo decentePara llevar a cabo el Programa de Trabajo Decente e igualdad de género, la OIT propone alentar desde las instituciones acciones coordinadas, que aborden los cuatro objetivos estratégicos previamente determinados: la creación de empleo, la protección social, el diálogo social tripartito y los principios y derechos.

Creación de empleo: Los mercados de trabajo se caracterizan por establecer diferencias por razón de género.  Previamente se produce una discriminación generalizada en todo el mundo en la oferta y en la demanda formativa, que segrega a hombres y a mujeres antes de que se produzca su acceso al empleo y que se convertirá más tarde en una de las causas de discriminación salarial.

igualdad de genero en trabajo decenteLa creación de empleo tanto pública como privada debe integrar una perspectiva de género y debe ser coordinada, por gobiernos, representantes empresariales y representantes sindicales. Para eliminar las discriminaciones por razón de género es necesario disponer de mecanismos específicos tanto para la formulación de las políticas como para la aplicación de las mismas. La OIT, propone como instrumentos las comisiones de igualdad, los presupuestos con perspectiva de género, la evaluación sistemática de los avances producidos en materia de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

También se señalan como medidas recomendadas para salir o evitar la feminización de la pobreza, los microcréditos, y las cooperativas. Sin ser la panacea, a estas dos propuestas se les reconoce un valor añadido, si bien los servicios microfinancieros habían llegado en 2006 a 79 millones de las mujeres más pobres del mundo, que han creado sus propias empresas y que han revertido en la educación y alimentación de sus familias. Sin embargo la experiencia de las cooperativas en África, han introducido un dinamismo en el empleo, pero las inician, las constituyen y dirigen hombres, sin dejar espacio a las mujeres.

Otra llamada de atención, la recibe la economía informal desprovista de protección social, la OIT pretende que se tomen las medidas necesarias, como medida para la promoción del trabajo decente, dar el paso a la economía formal con derechos.

Acceso a la protección social: La protección social es la mayor garantía contra la pobreza y la desigualdad. Según la OIT, sería necesario menos del 2 por ciento del Producto Interior Bruto mundial, para cubrir las prestaciones básicas de todos los pobres del mundo. Teniendo en cuenta que la pobreza en el mundo tiene una marcada dimensión de género, las políticas públicas que se adopten para un mejor reparto de la riqueza, beneficiarán indudablemente a las mujeres y contribuirán a que salgan de la pobreza extrema.

Hasta hace muy poco la OIT, solo prestaba atención a la salud de las mujeres en las cuestiones directamente relacionadas con la maternidad. Pero la Estrategia global en materia de seguridad y salud en el trabajo, incluye aspectos específicos relacionados con la seguridad y la salud de las mujeres, se busca dar visibilidad a la igualdad entre los sexos en la seguridad y la salud, y fomentar el diálogo entre interlocutores sociales en estas materias.

Acceso al diálogo social: Para avanzar en la igualdad entre mujeres y hombres, un apoyo fundamental es el diálogo social, bipartito y tripartito y sin duda hay que fortalecer la presencia de mujeres en esos procesos de diálogo social. Según datos de la OIT, las mujeres representan en la actualidad alrededor del 15 por ciento del total de los miembros (gobiernos, trabajadores y empresarios) del diálogo social. Quienes mayor representación de mujeres ostentan son los gobiernos, seguido de los trabajadores y por último los empresarios que su representación de mujeres oscila alrededor del 10 por ciento.

Existen diferencias en la percepción del trabajo de las mujeres entre empresarios y trabajadores. Mientras que para los primeros las nuevas modalidades de contratación han permitido un mayor acceso de las mujeres al empleo, para los trabajadores, las modalidades flexibles de contratación entrañan enormes riesgos de aumentar las desigualdades.

Otros elementos fundamentales para conseguir la igualdad son la negociación colectiva, concediéndole a las mujeres el lugar que les corresponde en las negociaciones y sistemas eficaces de inspección de trabajo. Y por último la OIT, pone a disposición de los negociadores, módulos específicos sobre cuestiones de género.

Acceso a los principios y derechos:

igualdad de genero en trabajo decenteLas normas internacionales del trabajo son el instrumento más influyente del que dispone la OIT, para impulsar la igualdad en el lugar de trabajo, estas normas prevén niveles mínimos de protección, y se alienta a los Estados a que promuevan mejoras de acuerdo a sus circunstancias nacionales.

Las normas de la OIT, han evolucionado paralelamente a la evolución de la eliminación de las discriminaciones y la evolución en materia de igualdad que se ha producido en el ámbito mundial.

El desafío de conseguir que las mujeres disfruten de un trabajo decente, está en manos de los gobiernos, empresarios y sindicatos. Por ello, desde las organizaciones sindicales hemos tomado una parte activa en la difusión del Programa Trabajo Decente. En enero de 2007, se lanzó la campaña  “Trabajo Decente, Vida Decente”, por la CSI, CES, el Foro Progresista Mundial, Solidar y Social Alert Internacinal, con el fin de sensibilizar sobre el tema del trabajo decente y demostrar que es fundamental para garantizar la democracia y la cohesión social. Dentro del marco de esta campaña, en el año 2008, se lanzó la campaña mundial Trabajo Decente, Vida Decente para la mujer. Y este año está prevista celebrar la segunda Jornada Mundial por el Trabajo Decente, el 7 de octubre de 2009, bajo el lema Trabajo Decente y la crisis económica.

Carmen García Cruz