Número 38 - Julio 2008

BOLETÍN DIGITAL DEPARTAMENTO CONFEDERAL DE LA MUJER

SUMARIO

EN PROFUNDIDAD

NÚMEROS ANTERIORES

conquistas, retos y desafíos de las mujeres en un mundo global. amelia valcárcel.

“El objetivo actual del feminismo es la paridad”

La agenda propia en nuestra sociedad es la agenda del empleo, la agenda de la violencia y la agenda de la paridad, en occidente. Para fuera, la agenda es mucho más complicada porque no hay instituciones internacionales fuertes para poner en marcha la agenda global, según palabras de Amelia Valcárcel.

En su conferencia “Conquistas, retos y desafíos de las mujeres en un mundo global”, Amelia Valcárcel se quejaba de que el movimiento feminista siga sin ser estudiado como una de las corrientes políticas que más han marcado la existencia y el tono del mundo en que vivimos, lo que dificulta que se coloque en el lugar que le corresponde dentro de la teoría política contrastada. Insistía, además, en que ha sido precisamente el discurso feminista el que ha obligado a la democracia a volverse democracia en su verdadero sentido, pues ha incluido a las mujeres en la ciudadanía, aunque haya supuesto tres siglos de lucha feminista.

El repaso a la historia del feminismo que ofreció Valcárcel destacó que, a lo largo de estos 300 años, el feminismo ha pasado por tres fases. La primera, el feminismo ilustrado, polémico dentro de una sociedad que mantenía la jerarquía sexual como único elemento estabilizador frente a los cambios radicales que se habían producido en la imagen física, la imagen histórica y la imagen religiosa y política del mundo. El feminismo sufragista, como segunda fase, que consiguió casi todos los derechos civiles, educativos y políticos de los que disfrutamos en la actualidad, y que puso en peligro el concepto de familia sustentada en una figura materna tutelada por el varón. Por último, el feminismo sesentaiochista, que consolidó a la mujer como individuo igual y libre, como ciudadana.

“En nuestro país, y somos uno de los países de cabecera, quién nos lo iba a decir hace 40 años, tenemos paridad en el gabinete, pero si empezamos a bajar más abajo vemos cómo la paridad se difumina bastante”.

Amelia Valcárcel insistió en que, tras los logros conseguidos, el feminismo se enfrenta ahora al reto de la paridad, pues sigue habiendo muchos ámbitos de poder en los que las mujeres no tiene posiciones homogéneas con los hombres, ni en los medios de comunicación, ni en las empresas, ni en el sistema del saber, ni en la creatividad integral ni, mucho menos, en los sistemas religiosos, donde la presencia de mujeres es prácticamente nula en casi todas las confesiones.

El feminismo supone, en este momento, según la catedrática de Filosofía Moral y Política,  “la primera línea de fractura que divide el planeta y que preside el proceso de globalización, porque es el feminismo y las posiciones de las mujeres la gran novedad que diferencia el momento actual del pasado, y nuestro mundo de otros mundos contemporáneos”. Aclaraba que el mundo actual se divide en dos sociedades diferenciadas y enfrentadas por el concepto de mujer. Por un lado, la sociedad occidental que ha conseguido entender a la mujer como un ciudadano más; por otro, las culturas en las que la norma religiosa sigue estructurando la sociedad, haciendo depender a la mujer del derecho divino y de la tutela del varón. La carencia de instituciones internacionales fuertes hace muy difícil la puesta en marcha de una agenda global.

“Las mujeres en todo el planeta están moviéndose, hasta en los lugares más lejanos; esto es que están abandonando lo que sus madres hicieron y haciendo cosas distintas, y están imaginando que tienen un tipo de mundo por ganar”.

A pesar de ello, frente a la idea de “choque de civilizaciones” de Samuel P. Huntington, que niega rotundamente la posibilidad de una sociedad global, Amelia Valcárcel considera que “precisamente el cambio sistemático y global de las posiciones de las mujeres en todas las sociedades planetarias es una de las cosas que más parece asegurar que hay todo un mecanismo global en marcha de cambio social, muy fuerte y muy difícil de manejar porque produce efectos contrarios en unos lugares y en otros”.

“El feminismo es un conjunto teórico explicativo, es una agenda, es una vanguardia, es decir, hay un grupo de interés que con incentivos selectivos, en nuestro caso pocos, persigue esa agenda”.

Para esta mujer, feminista activa, que ha conseguido ocupar puestos de importancia en la universidad y en diferentes instituciones, el feminismo es, por tanto, la mejor explicación para los fenómenos del mundo actual, pues el feminismo es capaz de analizar cómo el cambio en la posición de las mujeres cambia los tipos sociales, los tipos ideológicos, incluso las agendas y los elementos que se anhelan en la sociedad. Destacó que el feminismo es, sobre todo, “un enorme grupo de acciones no especialmente dirigidas que, por difusión, se contagian al conjunto social”.

AMELIA VALCÁRCEL

Consejera de Estado, catedrática de Filosofía Moral y Política en la UNED, Vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado, Patrona de la Biblioteca Nacional y de la UIMP, dos veces finalista del Premio Nacional de Ensayo con “Hegel y la Ética” (1987) y “Del miedo a la igualdad” (1993), Consejera de Educación y Cultura del Gobierno de Asturias, preside la Asociación Española de Filosofía María Zambrano.

LAS MUJERES Y LA TOMA DE DECISIONES EN EL ÁMBITO POLÍTICO. ISABEL MARTÍNEZ.

“Las mujeres que llegamos a los puestos de decisión seguimos siendo noticia”

“La imagen del poder sigue siendo masculina en un imaginario que aún estamos lejos de romper”, afirmó Isabel Martínez y añadió que “las mujeres que llegamos a los puestos de decisión seguimos siendo noticia, y la oportunidad de poder conquistar el gobierno de un país está, aún, plagada de obstáculos, recelos y prejuicios sexistas”.

Para Isabel Martínez, la etapa de las cuotas, incluso la de la paridad están ya superadas, no porque se haya conseguido la representación equilibrada, sino porque la paridad está recogida en la ley, y no es objeto de cuestionamiento. La paridad no tiene que ser sólo una cuestión numérica, sino de aportaciones específicas de las mujeres para incluir en las agendas los problemas reales de las mujeres.

Isabel Martínez considera que el feminismo supone una nueva forma, más evolucionada, de hacer política, de ejercer el poder, pero es más importante saber cómo transformar el poder con eficacia para cambiar aquello que se quiere cambiar, que el hecho mismo del acceso al poder. “Nuestra política debe estar fundamentada en una ética acorde con nuestros propósitos. Si lo que postulamos es acabar con una estructura de dominación y no sólo conseguir que las mujeres seamos iguales a los hombres, la búsqueda e implementación de los principios éticos es fundamental en nuestra tarea de gobierno”. Las transformaciones necesarias para que la igualdad sea real y efectiva no afectan sólo al Estado y a la política, sino al conjunto de la sociedad, a sus valores y a los comportamientos individuales, según palabras de Isabel Martínez, quien se mostraba convencida de que las responsabilidades no deben ser consideradas como femeninas o masculinas, pues la realidad no tiene sexo.

“El desafío principal hoy es que se asuma la dimensión de lo privado en una redefinición de la ciudadanía que permita que hombres y mujeres también compartamos el trabajo en el ámbito privado”.

Acabar con la violencia de género, conseguir más puestos de trabajo para las mujeres, educar a las jóvenes en principios de igualdad, crear un sistema de recursos públicos que permita conciliar empleo y familia y conseguir una mayor participación pública y empresarial en los puestos de responsabilidad son las prioridades del Ministerio de Igualdad para los próximos años. Sólo hemos logrado avanzar en algunos aspectos de la primera dimensión de la ciudadanía, el acceso al mundo público. Sin embargo, la mujer sigue siendo la que asume, casi en exclusiva, las responsabilidades del ámbito privado, lo que dificulta la conciliación de la vida laboral con la vida privada.

El reto está en cómo hacer avanzar la igualdad de los sexos sin amenazar las relaciones entre hombres y mujeres. Es necesario un nuevo pacto de géneros desde el que poder asumir ese nuevo modelo de sociedad basado en compartir y que sea capaz de hacer felices a mujeres y a hombres. La ley de igualdad sólo podrá ser efectiva si todos los ministerios la aplican e impulsan su aplicación en el sector privado. En el turno de preguntas, Isabel Martínez aclaró que el presupuesto específico del Ministerio de Igualdad superará los 200 millones de euros, cantidad suficiente para la actividad específica de esta cartera que se centra en los planes de promoción de igualdad en el empleo y lucha contra la violencia de género. Insistió en aclarar que el presupuesto global para igualdad ascenderá a unos 1.000 millones de pesetas, repartidos entre todos los ministerios implicados.

“Hoy estamos en condiciones de poner las bases de un modelo de sociedad distinta basado en el respeto y la convivencia en igualdad y estamos en condiciones de remover las estructuras del poder eterno de los hombres sobre las mujeres.”

Igualmente, matizó que estar en la mesa de negociación del Diálogo Social es muy importante porque va a permitir que la igualdad no sea ese asunto sectorial y menor, sino que se va a intentar que la igualdad sea verdaderamente un eje transversal y que esté presente en todas las decisiones que se tomen en la mesa de Diálogo Social de cara a cumplir la estrategia de Lisboa sobre igualdad en el empleo. Isabel Martínez se mostró convencida de que el gran paso hacia adelante cualitativo por el que hay que apostar es por la puesta en marcha de los planes de igualdad en las empresas. “Avanzaremos en la implantación de los planes de igualdad si a través de los sindicatos somos capaces de generar consenso con los empresarios. Vamos a poner en marcha un grupo de trabajo para empezar a estudiar algunas medidas que tengan un impacto positivo para ir reduciendo paulatinamente la discriminación salarial”.

“La lucha contra la violencia de género seguirá siendo acción prioritaria para el Ministerio, para desarrollar no sólo la ley integral sino recursos y medios para garantizar más eficacia en el sistema de protección integral de las víctimas.”

En su intervención, Isabel Martínez hizo referencia a la Ley de Dependencia, que se está aplicando con muchas dificultades, como cualquier ley que compromete gasto de las tres Administraciones. Lo que más preocupa en el Ministerio de Igualdad es que el desarrollo de la ley siga creciendo por la parte de las cuidadoras informales. Consideran que el sector de las cuidadoras de personas dependientes es un nicho de empleo cualificado para mujeres de 45 a 65 años, del mundo rural, que podrían encontrar aquí una posibilidad de inserción laboral interesante. A las preguntas sobre las guarderías de 0 a 3 años, Isabel Martínez concluyó explicando que el programa electoral del PSOE incluía medidas de bonificación para empresas que pongan en marcha servicios de atención a los pequeños de 0 a 3 años. Añadió que la creación de centros públicos depende de las autonomías, y no hay un criterio único que las incluya en educación o en servicios sociales.

ISABELMARTÍNEZ

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, experta en Género, ha trabajado como periodista en distintos medios. Coordinadora Federal de Participación de la Mujer del PSOE, representante en la Internacional Socialista de Mujeres. En el 2004 pasó a formar parte del gobierno, como Asesora de la Vicepresidenta Primera del Gobierno.

EL MOVIMIENTO OBRERO FEMENINO. HISTORIA DE LAS MUJERES EN LA UGT. CECILIA GUTIÉRREZ.

“La Historia ha obviado a la mitad de la población de este país”

“Los historiadores, a pesar de hacerse abanderados del discurso de género científico, han obviado a la mitad de la población, y han obviado la historia de la mitad de la población de este país. Y ese es el motivo por el que la historia de las mujeres de la UGT no está hecha. Está hecha, pero no está completamente hecha, pues no recoge la participación de las mujeres, que estuvieron desde el origen de la Organización”, admitió la historiadora Cecilia Gutiérrez.

Desde el comienzo de su conferencia, Cecilia Gutiérrez reconoció que también su trabajo había estado mediatizado y alienado por el discurso de género patriarcal cuando escribió su libro sobre UGT en Cantabria, ya que no fue capaz de recoger la labor y la participación de las mujeres en el sindicato. Sin embargo, fue la asistencia a una escuela de mujeres lo que le hizo descubrir esas limitaciones que ella misma había padecido.

Considera que los avances se hacen a partir de referentes, que en el caso de los hombres están muy claros. Pero, aunque los libros no los recojan, las mujeres de UGT también tienen referentes importantes en la historia del sindicato. Cecilia Gutiérrez intentó hacer su propia aportación a la estirpe de las mujeres de UGT. Recordó que ya en los primeros estatutos de la UGT se incluía también a las mujeres trabajadoras, al indicar que “pueden pertenecer a la Unión General de Trabajadores, sin diferencia de sexo, todas las organizaciones obreras.”

“Soy culpable de no ser consciente de una serie de barreras que nos impide a las mujeres estar donde tenemos que estar, y avanzar.”

En este sentido, insistió en que el sindicato nació como una organización igualitaria en el sentido de admitir en su seno a mujeres organizadas, igual que admitía a hombres organizados. Además, desde el principio, se detecta la presencia de mujeres en el sindicato, aunque está por cuantificar, por analizar por sectores y por poner sobre el papel.

Cecilia Gutiérrez destacó que a principios del siglo XX había sindicatos puramente femeninos, porque emergen en sectores de producción feminizados, como el de las cigarreras, las lavanderas o las trabajadoras de los muelles. En estos casos, la nomenclatura dejaba bien clara la participación femenina, denominándose “sociedades de trabajadoras”. Había sindicatos mixtos que también recogían esta circunstancia en su nombre, como la “Sociedades de obreros y obreras de fábricas de conservas”. Así mismo, destacó la existencia de participación femenina en sindicatos tradicionalmente de hombres, que representan el estereotipo de sectores exclusivamente masculinos, pero en los que se evidencia la presencia de mujeres activas a través de documentos gráficos.

“Yo tenía mucha información de las mujeres en el sindicato, pero, a la hora de redactar, no fui capaz de transmitir ese legado que estaba presente dentro del Sindicato.”

Para esta joven historiadora, las mujeres se incorporaron a la organización al 100 %, no sólo en las reivindicaciones sociales y laborales. Su militancia se extiende también a todas las actividades que promueve el sindicato, vinculadas a las Casas del Pueblo que eran el principal foro de discusión y de actividad cultural y educativa del sindicato.  Igualmente, hubo oradoras en los mítines, como Manuela Álvarez que intervenía habitualmente en las campañas de propaganda de la asociación provincial de empleados de oficinas y técnicos.

“Nosotras también tenemos referentes, pero no aparecen en los libros de historia, y es el momento de aflorarlos.”

Cecilia Gutiérrez concluyo haciendo un repaso a algunas de las mujeres importantes en el sindicato UGT, como Virginia González, María Lejarre, Matilde de la Torre o Veneranda García, entre otras

CECILIA GUTIÉRREZ

Historiadora, especialista en Historia de la Relaciones Laborales del siglo XX; Historia de los Sindicatos e Historia de la Organizaciones Socialistas españolas. Miembro investigador  del equipo de investigación de la Fundación Pablo Iglesias  que está realizando el Diccionario biográfico del socialismo español, 1879-1939. Autora de varias monografías sobre UGT en Cantabria.