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9 de
octubre de 2009

Un siglo y medio después, seguimos
luchando por la igualdad
Harriet Stanton Blanch nació en Nueva York en
1856. Hija de un activista social y de la pionera de los
derechos de las mujeres, Elisabeth Cady Stanton, escribió junto
a su madre “La historia del sufragio femenino”.
Al igual que sus padres, luchó por defender los
derechos de las mujeres. En 1907 fundó la Liga de la igualdad de
auto-apoyo a las mujeres, con el fin de introducir a las mujeres
de la clase obrera en el movimiento sufragista, y en 1920 se
unió al Partido de la Mujer Nacional para conseguir la Enmienda
de Igualdad de Derechos en EEUU.
Un siglo y medio después, las mujeres seguimos
luchando por la igualdad de derechos en todos los estamentos de
la sociedad, algo que conseguiremos si, como resalta la
Directora General de Igualdad de Oportunidades en el Empleo del
Departamento de Trabajo de la Generalitat de Cataluña, Sara
Berbel, nos acercamos a las siguientes líneas fundamentales:
Un trabajo en igualdad de oportunidades. Las
políticas neutras llevan al germen de la desigualdad, ya que
no tienen en cuenta las condiciones de partida de cada
persona. La igualdad de oportunidades se basa en políticas
desiguales para conseguir la igualdad de resultados.
Ampliar el concepto de trabajo. El trabajo
puede ser remunerado o no, pero los hombres no han sufrido
tanto ese trabajo no remunerado como las mujeres a lo largo
de la historia. Cada avance que consiga la mujer es un
avance más en la sociedad.
Adaptar las políticas de empleo a las
trayectorias vitales de cada persona. Hay colectivos en la
sociedad, como el de las mujeres, que salen y entran del
mercado de trabajo con más frecuencia que otros colectivos,
ya que las políticas empresariales no se han sabido adaptar
a las circunstancias de cada persona. Es necesario hacer un
esfuerzo por cambiar esta situación y que estos grupos no
vean mermados sus derechos laborales por razones naturales.
Adoptar la lógica de la positivación. Las
mujeres deben intentar tener en cuenta menos sus
deficiencias y más sus habilidades, con el objetivo de
reforzarlas, potenciarlas y mostrarlas a la sociedad y que
ésta se haga cómplice de la igualdad real y efectiva que,
aún hoy, luchamos por conseguir.
Programa
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