Los orígenes del Monasterio de San Esteban de
Ribas de Sil, situado en la Ribeira Sacra gallega, datan del año
550, aunque su esplendor vino a partir del s. X.
En esta región, en los amaneceres de la
Historia, habitaban tribus en reducidos poblados, llamados
castros. Estas tribus eran los celtas, que se regulaban por
ciertas normas y jerarquías sociales, políticas, religiosas y
culturales.
Los celtas eran guerreros sólo por sus propias
necesidades defensivas, y buscaron sus mejores defensas en los
lugares más recónditos y difícilmente accesibles.
Hoy, la IV Escuela de Mujeres Dirigentes de UGT
llega a este mágico lugar para vencer muchas resistencias,
resistencias que, como decía Clara Campoamor son “no declaradas,
que no se debaten, no se apoyan, simplemente se acallan”, y
donde pretendemos luchar por una sociedad más plural, más
diversa, más justa, más libre, más solidaria y más democrática y
conseguir la transformación de la misma, una transformación que
tenga entre sus objetivos prioritarios la igualdad real y
efectiva entre hombres y mujeres.