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Su nombre salió
en uno de los talleres organizado por la III Escuela de Mujeres
Dirigentes de UGT, cuyo propósito era reafirmar emocionalmente
la capacidad de las mujeres para conseguir todo lo que se
propongan.
En el taller
alguien hablo de un poema, que relata la trágica historia de
María, una mujer que nació en 1551, vivía en Cangas de Morrazo y
fue quemada y acusada de brujería. El propósito del noble que la
denunció y del Santo Oficio no era otro que repartirse todos sus
bienes. La memoria de esta injusticia y la de otras tantas
cometidas contra mujeres todavía permanece.
Polos
camiños de Cangas
A voz do vento xemía:
Ai, que soliña quedaches,
María Soliña.
Nos areales de Cangas,
Muros de noite se erguían:
Ai, que soliña quedaches,
María Soliña.
As ondas do mar de Cangas
Acedos ecos traguían:
Ai, que soliña quedaches,
María Soliña.
As gaivotas sobre Cangas
Soños de medo tecían:
Ai, que soliña quedaches,
María Soliña.
Baixo os tellados de Cangas
Anda un terror de auga fría:
Ai, que soliña quedaches,
María Soliña.
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